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La guerra se expande: Israel ataca Líbano, los hutíes amenazan el estrecho

El conflicto de Oriente Medio se ha extendido más allá de Irán: los ataques aéreos israelíes en el sur de Líbano mataron a 8 personas, incluidos rescatistas, y los hutíes yemeníes amenazaron con bloquear el estrecho de Bab el-Mandeb. Mientras tanto, Siria está abrumada por un flujo de 277.000 refugiados, convirtiendo la región en una zona de desastre humanitario.

Tres frentes del infierno: Líbano, Yemen y Siria arrastran a la región a la guerra
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Los ataques de Israel contra Líbano y los hutíes yemeníes expanden la zona de conflicto en Oriente Medio

Los ataques israelíes contra Líbano mataron a ocho personas, incluidos trabajadores de rescate, a pesar del frágil alto el fuego del 17 de abril. Mientras tanto, los hutíes yemeníes amenazan con bloquear otro estrecho, y Siria continúa enfrentando una catástrofe humanitaria, lo que indica una zona de inestabilidad en expansión.


Fuego en tres frentes: cómo los ataques contra Líbano, las amenazas hutíes y la crisis en Siria desgarran Oriente Medio

Introducción

El 29 de abril de 2026, Oriente Medio, ya en estado de guerra, recibió la prueba de que el conflicto no está a punto de contenerse dentro de las fronteras de Irán y el estrecho de Ormuz. Los ataques israelíes contra el sur de Líbano mataron a ocho personas, incluidos tres trabajadores de rescate que murieron mientras evacuaban a los heridos. Estos ataques se llevaron a cabo a pesar del frágil alto el fuego alcanzado el 17 de abril con mediación estadounidense.

Este evento es solo una faceta de un proceso que funcionarios rusos han descrito como "la geografía en expansión de las hostilidades" y "desestabilización extrema en toda la región". Simultáneamente, en el frente sur de Israel, en el sur del mar Rojo, los hutíes yemeníes amenazan con bloquear el estrecho de Bab el-Mandeb, por donde pasa aproximadamente el 12% del comercio mundial de petróleo. Y en el noreste, en Siria, la transición política sigue siendo frágil y las necesidades humanitarias son colosales: más de 277.000 personas han huido de Líbano a Siria desde el 2 de marzo, exacerbando una situación ya de por sí grave. La región ha entrado en una fase en la que las viejas heridas no cicatrizan y se abren otras nuevas rápidamente.

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Detalles del evento y cronología

Sur de Líbano: fracaso del alto el fuego. El incidente clave ocurrió el 28 de abril en la localidad de Majdal Zun, en el sur de Líbano. El primer ataque aéreo israelí alcanzó un edificio, tras lo cual los trabajadores de rescate de la Defensa Civil libanesa, junto con una patrulla del ejército, llegaron para evacuar a los heridos. Casi de inmediato, un segundo ataque impactó directamente al grupo de rescatistas. Como resultado, murieron tres trabajadores de rescate y dos soldados del ejército libanés. Dos soldados resultaron heridos.

Poco después, otro ataque israelí contra la localidad de Jebshit mató a dos personas más e hirió a 13. En la localidad de Jwaya, según el Ministerio de Salud libanés, una persona murió y 15 resultaron heridas, incluidos cinco niños y cinco mujeres.

El primer ministro libanés, Nawaf Salam, calificó estos ataques como "un nuevo y flagrante crimen de guerra cometido por Israel". El presidente libanés, Joseph Aoun, declaró que Israel continúa violando las leyes y convenciones internacionales diseñadas para proteger a los civiles.

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Israel, por su parte, justifica sus acciones por la necesidad de luchar contra Hezbolá. Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) anunciaron que descubrieron y destruyeron una enorme red de túneles de Hezbolá en Qantara, construida bajo infraestructura civil: una escuela y una mezquita. El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, prometió continuar destruyendo la infraestructura del grupo.

Yemen y el mar Rojo: una nueva amenaza para el comercio mundial. Mientras Israel y Hezbolá intercambian ataques cerca de la frontera entre Líbano e Israel, los hutíes yemeníes (Ansar Alá) se preparan para abrir un segundo frente marítimo. El 19 de abril, el viceministro de Relaciones Exteriores del gobierno hutí, Husein al-Ezzi, hizo una declaración radical: si Estados Unidos no detiene "todas las acciones que obstaculizan la paz", el grupo está listo para bloquear completamente el estrecho de Bab el-Mandeb.

La importancia de este estrecho no se puede subestimar. Ubicado entre Yemen y el Cuerno de África, conecta el mar Rojo con el golfo de Adén y es la puerta de entrada al canal de Suez. Aproximadamente el 12% de los suministros mundiales de petróleo y el 8% del gas natural licuado pasan por él. Al-Ezzi enfatizó que si Saná toma esa decisión, "ninguna fuerza podrá reabrirlo".

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Esta declaración fue la culminación de una escalada gradual. El 28 de marzo, los hutíes entraron oficialmente en la guerra del lado de Irán, lanzando misiles contra la ciudad israelí de Eilat, y ahora están tomando efectivamente como rehén uno de los pasajes marítimos más importantes del mundo.

Siria: catástrofe humanitaria en medio de un frágil alto el fuego. Siria, que ha soportado 15 años de guerra civil, se ha encontrado una vez más en el epicentro de la turbulencia regional. Según la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR), desde el 2 de marzo de 2026, más de 277.000 personas —en su mayoría sirios que habían encontrado refugio previamente en Líbano— han huido de regreso a Siria para escapar de los bombardeos israelíes.

Sin embargo, Siria no está preparada para recibirlos. Como declaró el secretario general adjunto de la ONU para Asuntos Humanitarios, Tom Fletcher, en una reunión del Consejo de Seguridad de la ONU, más de 13 millones de sirios necesitan ayuda alimentaria, 12 millones carecen de acceso a agua potable y 1,3 millones de niños no asisten a la escuela debido a la inestabilidad. Además, Israel continúa las operaciones militares en el sur de Siria, violando la soberanía del país y el derecho internacional, incluidos ataques aéreos, incursiones y detenciones de ciudadanos sirios.

Impacto y significado (para el mundo / la industria / la sociedad)

El comercio mundial bajo amenaza de colapso. El impacto más directo en el mundo es el riesgo de un bloqueo simultáneo de dos arterias marítimas clave. Actualmente, el estrecho de Ormuz, por donde pasa el 20% de los suministros mundiales de petróleo, ya está efectivamente paralizado debido a la confrontación entre Estados Unidos e Irán. Si los hutíes cumplen su amenaza y bloquean Bab el-Mandeb, por donde pasa otro 12% del petróleo y enormes volúmenes de carga en contenedores, la logística mundial colapsará.

Los expertos predicen que si esta amenaza se materializa, los precios mundiales del petróleo podrían dispararse hasta los 200 dólares por barril. Incluso si no ocurre, la proximidad de dos crisis —en Ormuz y Bab el-Mandeb— ya crea un terreno fértil para aumentos especulativos de precios. El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, ya ha vinculado la geografía en expansión del conflicto con la desestabilización de los mercados energéticos mundiales y el aumento de los precios por encima de los 100 dólares por barril.

Catástrofe humanitaria. Los ataques contra los rescatistas en Líbano no son solo una operación militar; son un fenómeno sintomático. Desde que comenzó la escalada a gran escala el 2 de marzo, más de 2.500 personas han muerto en Líbano, incluidos más de 100 trabajadores médicos, más de 270 mujeres y 170 niños. El ataque contra el grupo de evacuación en Majdal Zun es una violación directa del derecho internacional humanitario. La Oficina de Derechos Humanos de la ONU ha declarado anteriormente que tales ataques contra civiles y personal médico podrían calificarse como crímenes de guerra.

La situación se ve agravada por un doble flujo de refugiados: los sirios huyen de Líbano a Siria, pero allí se encuentran con infraestructura destruida y conflictos locales en curso. Esto crea un círculo vicioso de sufrimiento, donde las personas se ven obligadas a elegir entre los bombardeos y el hambre.

Realineamiento regional de alianzas. La expansión del conflicto no ocurre en el vacío. Los analistas señalan que 2026 se está convirtiendo en un momento de formación de nuevos ejes de confrontación. Mientras Israel y Estados Unidos luchan contra Irán y sus aliados (Hezbolá, hutíes), se está produciendo una reagrupación de fuerzas dentro de la región. Según informó RIA Novosti, se está formando un nuevo eje Tel Aviv–Abu Dabi, destinado a contrarrestar a Arabia Saudita, mientras que Riad se acerca a Omán y Catar en busca de una estabilidad manejable. Yemen se está convirtiendo en el principal escenario de esta guerra proxy entre los dos bloques. De hecho, el conflicto se expande no solo geográficamente, sino también en términos del número de actores involucrados, cada uno con sus propios objetivos, a veces contradictorios.

Reacción de los actores clave

Líbano. La reacción del liderazgo libanés fue extremadamente dura. El primer ministro Nawaf Salam calificó el ataque contra los rescatistas como "un crimen de guerra evidente". El ejército libanés, que tradicionalmente intentaba mantenerse al margen del conflicto entre Israel y Hezbolá, declaró por primera vez desde el alto el fuego que su patrulla fue atacada deliberadamente por la parte israelí, lo que crea un riesgo de confrontación directa entre ejércitos regulares.

Israel. El Tel Aviv oficial no comenta directamente los ataques contra civiles, pero transmite su posición a través de acciones. El primer ministro Netanyahu anunció personalmente la destrucción de los túneles de Hezbolá, enfatizando: "Hoy volamos un enorme túnel terrorista de Hezbolá". El ministro de Relaciones Exteriores, Gideon Saar, declaró que Israel no tiene "ambiciones territoriales en Líbano", pero no se retirará del sur de Líbano hasta que "Hezbolá y otras organizaciones terroristas... sean desarmadas".

Estados Unidos. No ha habido una reacción directa de la Casa Blanca a los ataques en Líbano hasta ahora, probablemente debido al enfoque de la administración Trump en el expediente iraní. Sin embargo, las amenazas hutíes de bloquear Bab el-Mandeb afectan los intereses vitales de Estados Unidos (libertad de navegación), y es probable que Estados Unidos se vea obligado a fortalecer su presencia naval en la región, expandiendo aún más la zona de conflicto.

Rusia y la ONU. Rusia, a través de Dmitri Peskov, señaló el hecho de la desestabilización en expansión y lo vinculó con los riesgos globales para los mercados energéticos. La ONU, por su parte, está dando la alarma sobre la situación humanitaria en Siria, pidiendo a todas las partes que detengan las violaciones de derechos humanos. La Comisión Internacional Independiente de Investigación sobre Siria declaró que continuará investigando todas las presuntas violaciones del derecho internacional humanitario en territorio sirio, incluidas las causadas por el conflicto regional.

Pronóstico y conclusiones

El pronóstico para la región, lamentablemente, parece extremadamente sombrío.

Primero, la "congelación" del alto el fuego no funciona. El alto el fuego del 17 de abril ha demostrado ser una ficción: los ataques continúan, los civiles y el personal médico mueren. Israel está destruyendo metódicamente la infraestructura de Hezbolá, y Hezbolá continúa los ataques con drones. Esto significa que el frente del sur de Líbano seguirá siendo una fuente de inestabilidad y víctimas durante meses.

Segundo, la amenaza a Bab el-Mandeb podría materializarse. Los hutíes ya han demostrado su disposición a usar la fuerza. Si bloquean el estrecho simultáneamente con el estrecho de Ormuz, la economía mundial sufrirá un "infarto logístico". Los precios del petróleo podrían dispararse, desencadenando una recesión global independientemente de lo que haga la Reserva Federal.

Tercero, Siria se está convirtiendo en una bomba de tiempo. El flujo de refugiados de Líbano, los continuos ataques israelíes en el sur y la falta de una solución política podrían desencadenar una nueva ronda de guerra civil en Siria. El proceso de transición discutido en la ONU es demasiado frágil y carece de una base de recursos.

Conclusión. Oriente Medio ha cruzado una línea. A partir de ahora, esto no es solo un conflicto entre Irán y Estados Unidos o Israel y Hamás. Es una guerra de todos contra todos en medio de una redistribución de esferas de influencia y caos geopolítico. El mundo, que aún esperaba la localización de las hostilidades en el golfo Pérsico, debe admitir: el frente se está expandiendo. Los rescatistas mueren bajo bombas en Líbano, los hutíes toman como rehén el comercio mundial en el mar Rojo, y millones de sirios están atrapados entre la guerra y la pobreza. Y aún no se vislumbra un final.

— Editorial Team

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