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El real brasileño lidera en 2026: el secreto del carry trade

El real brasileño se convirtió en el líder en crecimiento entre las divisas mundiales en 2026, fortaleciéndose frente al dólar un 11% debido al atractivo del carry trade en el contexto de la tasa Selic del 14,75%. El aumento de los precios de las materias primas y la postura cautelosa del Banco Central apoyan la moneda, a pesar de los riesgos geopolíticos y el inicio del ciclo de flexibilización de la política monetaria.

Cómo el carry trade convirtió al real brasileño en el campeón de 2026
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El real brasileño se convierte en la moneda líder de 2026 gracias al carry trade

El real brasileño ha ganado casi un 11% en lo que va del año, impulsado por una tasa Selic del 14,75%. La combinación de una alta tasa de referencia y el aumento de los precios de las materias primas como soja, mineral de hierro y petróleo está alimentando la entrada de capital especulativo.


Real brasileño: cómo el carry trade y un superciclo de materias primas crearon el campeón cambiario de 2026

Introducción

El real brasileño ha registrado el mejor rendimiento entre todas las principales monedas globales en 2026, fortaleciéndose frente al dólar estadounidense en casi un 11% en lo que va del año. Esto es especialmente notable dado el entorno global extremadamente turbulento: la escalada del conflicto con Irán, el cierre del estrecho de Ormuz y los precios del petróleo disparándose por encima de los 100 dólares por barril han obligado a los inversores a reevaluar su postura hacia los mercados emergentes. Sin embargo, Brasil se encuentra en una posición única: los mismos shocks geopolíticos que desestabilizan a otros mercados emergentes se han convertido en un fuerte viento de cola para la economía brasileña. La combinación de la tasa de interés más alta entre las economías líquidas y su estatus como principal exportador de materias primas ha convertido al real en un imán para el capital especulativo.

Detalles del evento y cronología

La tasa de referencia Selic se mantiene en el 14,75% incluso después de que el Banco Central de Brasil la recortara en 25 puntos básicos en su reunión del 18 de marzo de 2026. El diferencial con la tasa de política monetaria de la Reserva Federal (entre el 3,5% y el 3,75%) se sitúa en alrededor de 11 puntos porcentuales, el más amplio desde el ciclo de ajuste global de 2022.

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Este diferencial crea un poderoso incentivo mecánico para el carry trade: un inversor que se financia en dólares y coloca capital en reales gana este diferencial como ingreso neto diario, siempre que el tipo de cambio se mantenga estable. Cuando el real también se aprecia, como ha ocurrido en 2026, el rendimiento total se compone en territorio de dos dígitos.

Simultáneamente, un segundo motor igualmente poderoso está en funcionamiento: los mercados de materias primas. Brasil sigue siendo el mayor exportador mundial de soja, mineral de hierro, carne vacuna y azúcar, así como un importante productor de petróleo. Cuando los precios globales de las materias primas suben, como ocurre en medio del shock energético de 2026, los términos de intercambio de Brasil mejoran, los ingresos por exportaciones aumentan y la demanda del real se fortalece a través de un canal completamente independiente de las tasas de interés.

Sin embargo, mayo de 2026 introdujo un elemento de incertidumbre en este panorama. El Banco Central de Brasil recortó la Selic al 14,50% en su reunión del 10 de mayo, pero en las actas publicadas el martes 5 de mayo —el "Ata"— se negó categóricamente a dar señales sobre la trayectoria futura del ciclo de flexibilización.

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El lenguaje del documento es marcadamente cauteloso: el Comité de Política Monetaria (Copom) cita un "fuerte crecimiento de la incertidumbre" debido a la guerra en Irán y enfatiza que "la magnitud y duración del ciclo de calibración se determinarán con el tiempo". El regulador afirma explícitamente la necesidad de obtener más información sobre la profundidad y duración del conflicto en Oriente Medio antes de decidir los próximos pasos.

Copom también señaló que las señales económicas internas siguen siendo mixtas: la actividad se está desacelerando, pero el mercado laboral se mantiene resiliente, lo que requiere un enfoque cauteloso. Las expectativas de inflación siguen desancladas: según la encuesta Focus, el pronóstico para 2026 es del 4,9%, y para 2027, del 4,0%, muy por encima del objetivo central del 3%.

Impacto y significado

El fenómeno del real brasileño en 2026 va mucho más allá del mercado cambiario, ilustrando varias tendencias globales.

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En primer lugar, Brasil se ha convertido en el mayor beneficiario de una crisis geopolítica que ha sido destructiva para la mayoría de los otros mercados emergentes. El cierre del estrecho de Ormuz provocó un aumento en los precios del petróleo, lo que simultáneamente generó presión inflacionaria a nivel interno y aumentó drásticamente los ingresos de divisas por exportaciones. Esta doble naturaleza del shock —inflacionario en casa pero altamente favorable en el exterior— explica por qué el Banco Central de Brasil ha adoptado una postura tan cautelosa, absteniéndose de recortes agresivos de tasas.

En segundo lugar, el carry trade como estrategia de inversión está experimentando un renacimiento. Según Goldman Sachs, Brasil ofrece el carry más atractivo entre todos los mercados emergentes líquidos, tanto en diferencial absoluto como en su sostenibilidad. El banco de inversión redujo sus pronósticos para el USD/BRL a finales de abril a 4,90 para tres meses, 5,00 para seis meses y 5,00 para doce meses, frente a estimaciones anteriores de 5,20, 5,30 y 5,30, respectivamente. Esto implica que Goldman espera no solo la preservación, sino también una moderada continuación de la apreciación del real en el corto plazo.

En tercer lugar, es notable que el real se está fortaleciendo a pesar de un ciclo activo de recortes de tasas. Tradicionalmente, el inicio de la flexibilización monetaria se considera una señal negativa para una moneda, ya que reduce el diferencial de rendimiento. Sin embargo, el caso brasileño muestra que cuando los recortes de tasas son lentos y cautelosos —el mercado descuenta solo 25 puntos básicos por reunión— y los ingresos por materias primas crecen a un ritmo más rápido, la moneda puede apreciarse incluso cuando un motor se debilita formalmente.

Reacción de los actores clave

Goldman Sachs mantiene la postura más constructiva entre los bancos de inversión globales, calificando explícitamente al real como "la moneda con mejor rendimiento en lo que va del año" y atribuyendo su rendimiento superior a tres factores: la mejora de las condiciones comerciales externas, la recuperación del apetito por el riesgo y los elevados rendimientos del carry trade, comparables solo al peso colombiano.

Al mismo tiempo, Goldman destaca el principal riesgo: una reversión de la reciente recuperación del apetito por el riesgo podría deshacer rápidamente las ganancias. Para cubrirse, el banco sugiere expresar posiciones largas en real financiadas en peso chileno, como un formato más neutral al riesgo.

El Banco Central de Brasil, bajo la presidencia de Gabriel Galípolo, demuestra una encomiable moderación. En su comunicación, el regulador evita consistentemente cualquier compromiso sobre pasos futuros, insistiendo en un enfoque "reunión por reunión". Las actas de mayo advierten directamente que la incertidumbre en torno a la política fiscal podría elevar la tasa neutral, limitando el margen para la flexibilización.

El mercado, según las encuestas Focus, descuenta una continuación del ciclo de flexibilización con recortes de 0,25 puntos porcentuales en las reuniones de junio, agosto, noviembre y diciembre, así como un recorte más agresivo de 0,5 puntos en septiembre. Mientras tanto, los pronósticos de inflación se han elevado durante ocho semanas consecutivas.

Las plataformas analíticas —XTB y Ebury— destacan unánimemente a Brasil como el principal destino para el carry trade en América Latina, señalando que incluso con el ciclo de recortes de tasas, el diferencial seguirá siendo suficiente para respaldar al real. Según Ebury, la reducción de los aranceles de importación de Estados Unidos y el papel de Brasil como exportador neto de petróleo proporcionan un colchón adicional para la moneda.

Pronóstico y conclusiones

Los próximos meses para el real brasileño estarán determinados por un delicado equilibrio entre mantener el atractivo del carry y el aumento de los riesgos internos.

El principal motor a corto plazo es la dinámica del precio del petróleo. Goldman Sachs espera que el rendimiento superior del real continúe mientras los precios de la energía se mantengan elevados sin destruir el sentimiento de riesgo. Si el conflicto con Irán se calma y el Brent corrige desde niveles de tres dígitos, parte del apoyo de las materias primas al real se evaporará. Sin embargo, Goldman redujo sus pronósticos para el USD/BRL precisamente ahora, en el pico de la tensión geopolítica, lo que indica confianza en la fortaleza estructural de la moneda, no solo en factores cíclicos.

Un riesgo significativo a mediano plazo son las elecciones presidenciales de octubre de 2026. Goldman Sachs evaluó anteriormente los riesgos electorales como asimétricos hacia la apreciación del real, pero ahora los ha revisado a bidireccionales: después del rally en lo que va del año, el margen para sorpresas positivas se ha reducido. La política fiscal sigue siendo la principal vulnerabilidad: la incertidumbre sobre la sostenibilidad de la deuda pública y un posible retroceso en las reformas estructurales podrían elevar la tasa neutral y debilitar la moneda.

El panorama de la inflación también es mixto. Por un lado, la inflación anual se desaceleró al 3,81% en febrero, lo que inicialmente alimentó las esperanzas de una flexibilización agresiva. Por otro lado, los datos de mitad de mes para marzo mostraron un aumento del 0,44%, superando los pronósticos, lo que llevó al mercado a moderar las expectativas y descontar solo recortes de 25 puntos básicos en lugar de los 50 discutidos anteriormente.

La principal conclusión para los inversores: el real brasileño en 2026 representa un caso clásico de "carry trade con un impulso de materias primas" —una moneda que recibe un doble apoyo de los diferenciales de tasas de interés y las exportaciones de materias primas. Mientras estos dos motores actúen en sincronía, el real puede mantener su liderazgo. Sin embargo, a medida que se acerquen las elecciones de octubre, los factores locales —incertidumbre fiscal, la trayectoria de recortes de la Selic y las sorpresas inflacionarias— cobrarán cada vez más protagonismo, y los inversores que abran posiciones largas en los niveles actuales deberían incorporar en su estrategia no solo el upside del carry, sino también una creciente prima de riesgo político.

— Editorial Team

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