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Lecanemab en la enfermedad de Alzheimer: 27% de ralentización

El artículo analiza la aprobación innovadora de lecanemab (Leqembi) para la enfermedad de Alzheimer en etapa temprana. Revisa los resultados del ensayo clínico Clarity AD que muestra una ralentización del 27% del deterioro cognitivo. Se discuten problemas de seguridad (ARIA), alto costo y reacciones mixtas de los reguladores globales.

Lecanemab: cómo el fármaco ralentiza la enfermedad de Alzheimer en un 27%
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Éxito del lecanemab en la enfermedad de Alzheimer: ralentización del 27 % del deterioro cognitivo

En los ensayos clínicos de fase III, el lecanemab (Leqembi) se convirtió en la primera terapia modificadora de la enfermedad confirmada en eliminar las placas amiloides y recibir la aprobación completa de la FDA.


Introducción

En julio de 2023, por fin llegó un hito largamente esperado para los investigadores del Alzheimer. La Administración de Alimentos y Medicamentos de EE. UU. (FDA) otorgó la aprobación completa al lecanemab (Leqembi) para el tratamiento de la enfermedad de Alzheimer en fase inicial. Es el primer fármaco de la historia que recibe no una aprobación acelerada, sino una aprobación regulatoria completa basada en un beneficio clínico confirmado: una ralentización del 27 % del deterioro cognitivo.

El lecanemab, desarrollado por Eisai y Biogen, se convirtió en la primera terapia modificadora de la enfermedad que no solo alivia los síntomas, sino que ataca la presunta causa de la enfermedad eliminando las placas amiloides del cerebro de los pacientes. Para los más de 1,8 millones de personas con demencia solo en Alemania (y millones en todo el mundo), esta noticia significa que la enfermedad de Alzheimer ya no es un diagnóstico sin esperanza. Sin embargo, como suele ocurrir con las tecnologías innovadoras, detrás de las prometedoras cifras se esconden complejas cuestiones de eficacia, seguridad y accesibilidad.

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Detalles del evento y cronología

Contexto histórico: El camino hasta este momento fue accidentado. En 2021, la FDA concedió una aprobación acelerada al aducanumab (Aduhelm), el primer anticuerpo anti-amiloide, pero la decisión se vio empañada por la controversia debido a los datos ambiguos de los ensayos clínicos. Se esperaba que el lecanemab fuera diferente.

Hitos clave:

  • Septiembre de 2022: Eisai anuncia resultados positivos del estudio de fase II (Estudio 201), que sentaron las bases para la aprobación acelerada.
  • Noviembre de 2022: Publicación de los resultados del estudio de fase III Clarity AD en el New England Journal of Medicine. El estudio incluyó a 1795 pacientes con enfermedad de Alzheimer en fase inicial. Los resultados asombraron a la comunidad científica: el fármaco alcanzó su objetivo principal: una reducción del 27 % en el deterioro clínico en la escala CDR-SB en comparación con el placebo[p. 9].
  • Enero de 2023: La FDA concede al lecanemab la aprobación acelerada basándose en los datos de fase II.
  • 6 de julio de 2023: Un momento histórico: la FDA convierte la aprobación acelerada en aprobación tradicional (completa) basándose en los datos convincentes del estudio Clarity AD. Esto cambió las reglas del juego: los médicos y los pacientes disponen ahora de una herramienta con eficacia demostrada.
  • 2024–2026: Tras la aprobación de la FDA, otros organismos reguladores siguieron su ejemplo. El fármaco fue aprobado en Japón, China, Corea del Sur, Israel y el Reino Unido. Sin embargo, surgieron problemas en la Unión Europea y Australia: los reguladores locales (EMA y TGA) denegaron inicialmente la aprobación debido a problemas de seguridad, aunque la EMA revocó posteriormente su decisión.
  • Marzo de 2026: La guía alemana S3 sobre demencias recomienda por primera vez las terapias con anticuerpos (lecanemab y donanemab) para el tratamiento de la enfermedad de Alzheimer en fase inicial.

Impacto y trascendencia (para el mundo / la industria / la sociedad)

Para el mundo y la ciencia: El lecanemab confirmó la hipótesis amiloide, la teoría de que la acumulación de beta-amiloide es un factor clave de la enfermedad de Alzheimer. El estudio Clarity AD mostró que los pacientes que recibieron el fármaco presentaban una reducción de 59,1 centiloides en la carga de amiloide cerebral en comparación con el grupo placebo. Además, un metanálisis confirmó una relación directa entre el grado de eliminación de amiloide y la ralentización del deterioro cognitivo.

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Para la industria: El éxito del lecanemab abrió las compuertas para toda la clase de anticuerpos anti-amiloides. Le siguió el donanemab (de Eli Lilly), que mostró una ralentización del 28,9–36 %. La inversión en enfermedades neurodegenerativas se disparó. Como dijo Christopher van Dyck, de la Universidad de Yale, autor principal del estudio Clarity AD: "Esta es realmente la primera vez en la historia que disponemos de una terapia que demuestra una ralentización inequívoca del deterioro en la enfermedad de Alzheimer." Sin embargo, es importante entender el contexto: una ralentización del 27 % no es una detención. Significa que un paciente puede conservar la capacidad de conducir o pagar facturas durante 4 o 5 meses adicionales.

Para la sociedad: El lecanemab ha suscitado tanto esperanza como un intenso debate. The Lancet y la revista Neurology publicaron artículos instando a "moderar el hype y la esperanza". Los críticos señalan tres cuestiones clave:

  • Efecto clínico modesto: Según los neurólogos, una diferencia de 0,5 puntos en la escala CDR-SB a lo largo de 18 meses puede ser imperceptible para la mayoría de los pacientes y sus familias.
  • Riesgos graves: Las anomalías de imagen relacionadas con el amiloide (ARIA), edema cerebral o microhemorragias, se producen en una proporción significativa de pacientes. El edema clínicamente significativo (ARIA-E sintomática) se observa en un 3–6 %. El uso concomitante de anticoagulantes es especialmente peligroso: se notificaron muertes por ictus y hemorragia intracerebral en la fase de extensión abierta.
  • Coste exorbitante: El precio es de 26 500 dólares por paciente al año. Si todos los pacientes elegibles en EE. UU. recibieran la terapia, los costes farmacológicos superarían los 120 000 millones de dólares anuales, más de lo que se gasta actualmente en todos los fármacos de la Parte D de Medicare.

Reacciones de los actores clave

Reguladores: La respuesta fue paradójica. La FDA (EE. UU.) y la MHRA (Reino Unido) aprobaron el fármaco. Sin embargo, la Agencia Europea de Medicamentos (EMA) y la TGA de Australia lo rechazaron inicialmente, alegando que los riesgos superan a los posibles beneficios. La TGA señaló específicamente que el beneficio no es clínicamente evidente para los pacientes con síntomas más pronunciados.

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Comunidad científica: Dividida. Por un lado, la guía alemana S3 (marzo de 2026) recomienda la terapia para las fases iniciales, calificándola de "primera oportunidad para tratar las causas de la enfermedad de Alzheimer". Por otro lado, la revista Neurology y un grupo de expertos de 37 organizaciones expresan una gran preocupación, comparando el lecanemab con el donepezilo (terapia sintomática estándar), que es 100 veces más barato y seguro.

Aseguradoras y sistema sanitario: La situación en Alemania es reveladora. A pesar de la recomendación de la guía nacional, el Gemeinsamer Bundesausschuss (G-BA) en febrero de 2026 no reconoció un beneficio adicional para el lecanemab. Así pues, los médicos pueden recetar el fármaco, pero las aseguradoras públicas no están obligadas a cubrirlo. Como señala el Prof. Richard Dodel, coordinador de la guía, la metodología del IQWiG (que evaluó el fármaco) era demasiado restrictiva: solo se analizó un subgrupo del 44 % de los pacientes, lo que dificulta estadísticamente demostrar un efecto.

Fabricantes (Eisai/Biogen): Como era de esperar, celebran la victoria. La aprobación completa de la FDA es un voto de confianza en su enfoque. Ya están trabajando en una formulación subcutánea (en lugar de infusiones intravenosas cada dos semanas) y explorando su uso en pacientes con dos copias del gen APOE-ε4 (el grupo de mayor riesgo de ARIA).

Pronóstico y conclusiones

Dónde estamos en 2026:

El lecanemab es el primer paso de una nueva era en el tratamiento del Alzheimer. No cura, pero gana tiempo: meses preciosos de vida relativamente independiente. Su eficacia (~27 % de ralentización) se ha confirmado en el mayor estudio de alta calidad. Sin embargo, el avance ha planteado un dilema a los sistemas sanitarios: cómo pagar una terapia muy cara, con eficacia moderada y riesgos no triviales para una población amplia.

Principales retos futuros:

  • Selección de pacientes. La tarea principal ahora es identificar con precisión quién obtendrá el máximo beneficio con el mínimo riesgo. Las pruebas genéticas para APOE-ε4 (los portadores de dos copias quedan excluidos de la terapia en muchos protocolos) y el cribado mediante p-tau217 en plasma se están convirtiendo en estándar.
  • Precio y acceso. La aparición del donanemab (posiblemente más eficaz, pero con un perfil de seguridad algo peor para ARIA-E) creará competencia, lo que puede afectar a los precios.
  • Más allá del amiloide. Como reconocen los propios autores de la revisión, debemos "seguir explorando la compleja patología de la enfermedad de Alzheimer más allá de la eliminación del amiloide". Los fármacos dirigidos a la proteína tau o la inflamación son el futuro.

Conclusión: El lecanemab es un hito histórico y un recordatorio de la complejidad de las enfermedades neurodegenerativas. Ha abierto la era de la terapia modificadora de la enfermedad para la demencia, pero solo estamos al principio. Los pacientes y los médicos pueden ahora elegir el tratamiento en lugar de limitarse a la observación. Sin embargo, para que esta elección sea una realidad para la mayoría, debemos resolver desafíos no menos desalentadores que los que afrontaron los desarrolladores del fármaco: desafíos de financiación, logística y selección personalizada de la terapia.

— Editorial Team

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