Cómo ocultan su dinero los multimillonarios: la compra récord de Ajmétove en Mónaco
El multimillonario ucraniano Rinat Akhmetov ha adquirido un apartamento de 21 habitaciones en Mónaco por 554 millones de dólares, convirtiéndolo en una de las propiedades más caras del mundo. ¿Por qué debería importarte esto? Porque este tipo de operaciones revela cómo las personas más ricas del planeta resguardan su capital mientras la ciudadanía común se enfrenta al encarecimiento de la vida.
Una operación que rompe todos los récords
Imagina un espacio equivalente a 50 estudios estándar apilados unos sobre otros. Esa es exactamente la superficie —2500 metros cuadrados— que ocupa la propiedad de Akhmetov en el nuevo barrio de Mareterra. No se trata solo de vivienda: cuenta con piscina privada, jacuzzi y al menos ocho plazas de garaje. Para que te hagas una idea: si construyeras una casa así en un suburbio convencional, ocuparías toda una manzana.
La transacción se cerró en 2024 a través de System Capital Management. Aunque el precio exacto no se hizo público, fuentes de Bloomberg cifran la operación en 554 millones de dólares. Esto supera los récords registrados en Londres (350 millones) y Nueva York (240 millones). Mónaco, ese diminuto principado situado entre Francia e Italia, lleva décadas consolidándose como mercado inmobiliario de lujo, donde el metro cuadrado cuesta lo mismo que una casa modesta en el interior.
¿Por qué Mónaco? Un refugio para el capital global
Mónaco no es solo un destino de playa con yates y casinos. Es el símbolo de un sistema diseñado para que países y individuos ricos evadan impuestos. Aquí no existe el impuesto sobre la renta, ni sobre sucesiones, y prácticamente ninguno sobre bienes inmuebles. Según datos de la OCDE, debido a estos «puertos seguros» fiscales, los presupuestos nacionales pierden billones de dólares cada año. Dinero que podría destinarse a escuelas, hospitales o infraestructuras, pero que termina estancado en paraísos fiscales.
El principado se ve obligado a expandirse constantemente: el área de Mareterra se construyó sobre terreno ganado al mar. Esto refleja cómo el capital mundial «conquista» nuevos espacios. La urbanización tardó más de una década y hoy alberga 114 lujosas residencias. Curiosamente, incluso en tiempos de guerra y crisis, como ocurre en Ucrania, los superricos siguen invirtiendo en este tipo de activos; funcionan como su «caja fuerte».
Por qué los superricos eligen Mónaco:
- Impuestos nulos sobre patrimonio personal e ingresos
- Máxima seguridad, incluso durante crisis globales
- Estatus exclusivo: convive con monarcas y estrellas internacionales
- Ubicación estratégica en el corazón de Europa
¿Cómo afecta esto a la gente común?
Cuando miles de millones se escapan a paraísos fiscales, los Estados no pueden recaudar lo necesario. Esto se traduce en menos fondos para carreteras, educación y sanidad para el resto. Además, estas operaciones inflacionan el mercado inmobiliario de lujo. Según Knight Frank, la demanda de apartamentos en Mónaco subió un 15 % en un año, mientras que los ingresos reales caen en el 80 % de los países del mundo. En otras palabras, mientras la clase media ajusta gastos básicos, el mercado para los ultra ricos sigue en pleno auge.
Esto no es solo un «problema ajeno». Aunque nunca hayas puesto un pie en Mónaco, el sistema de paraísos fiscales impacta directamente en tu día a día. Por ejemplo, cuando el Estado pierde recaudación, suele compensarlo aumentando el IVA o recortando programas sociales. Asimismo, estas transacciones evidencian cómo la desigualdad se ha convertido en una tendencia global, dejando de ser un problema local.
Lo esencial:
- La compra de Akhmetov es una de las adquisiciones residenciales más costosas de la historia, subrayando el aumento de la brecha económica mundial.
- Mónaco continúa siendo el principal refugio para el capital, pese a los esfuerzos internacionales contra la evasión fiscal.
- Los conflictos y las crisis impulsan a los ricos a buscar «puertos seguros», agravando los desequilibrios económicos.
- Estas operaciones demuestran que el sistema actual no funciona para todos: mientras algunos gastan miles de millones, otros luchan por sobrevivir.
¿Qué significa esto para la ciudadanía? Significa que el modelo actual beneficia a pocos. Mientras unos invierten fortunas en áticos con vistas panorámicas, otros cuentan hasta el último céntimo para comer. Y sin reformas en la normativa fiscal, esta brecha seguirá ampliándose. Pero hay un rayo de esperanza: cada vez son más los países que se coordinan contra los paraísos fiscales, y operaciones de este calibre están forzando un debate público mucho más intenso.
— Editorial Team