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Calor oculto en la Luna sorprende a científicos

La misión Blue Ghost ha descubierto un flujo de calor inesperadamente alto en Mare Crisium, desafiando modelos antiguos sobre la geología lunar. Este hallazgo sugiere que la Luna es más activa internamente de lo que se creía, con implicaciones para futuras misiones humanas y la comprensión de la evolución planetaria.

La Luna es más caliente de lo que pensábamos
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El calor oculto de la Luna sorprende a los científicos y redefine lo que creíamos saber

Una pequeña sonda robótica acaba de enviar datos que están revolucionando décadas de ciencia lunar. La misión Blue Ghost descubrió un calor inesperadamente alto bajo una región de la Luna que los científicos consideraban fría y apagada, lo que sugiere que nuestro satélite natural podría ser mucho más activo desde el punto de vista geológico de lo que pensábamos. Para quienes se preguntan por qué esto importa: entender el calor interno de la Luna nos ayuda a reconstruir cómo se formaron y evolucionaron la Tierra y su vecino más cercano, así como si futuros astronautas podrán vivir allí de forma segura a largo plazo.

Por qué la temperatura de la Luna importa

Imagina la Luna como una papa horneada dejada al aire libre toda la noche. La superficie se enfría rápidamente, pero el interior puede seguir caliente horas después —especialmente si tenía un poco de "condimento" como elementos radiactivos que generan calor al descomponerse. Durante mucho tiempo, los científicos asumieron que el lado de la Luna que mira a la Tierra (el lado cercano) es más caliente porque está cubierto por llanuras oscuras y lisas llamadas maria —antiguos flujos de lava que necesitaron mucha energía térmica subterránea para brotar. En contraste, el lado lejano parece accidentado y lleno de cráteres, lo que sugería que permaneció más frío.

Pero los nuevos datos de la sonda Blue Ghost de Firefly Aerospace, que aterrizó en marzo de 2025 en Mare Crisium —una llanura volcánica fuera de la zona tradicional de alta actividad— cuentan una historia diferente. Allí, los instrumentos midieron un flujo de calor escapando del subsuelo tan intenso como los registrados durante las misiones Apolo hace 50 años.

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Un taladro, tierra rocosa y una gran sorpresa

Blue Ghost transportaba una herramienta especial llamada LISTER (Instrumentación Lunar para Exploración Termal Subsuperficial con Rapidez). Es esencialmente un taladro inteligente que mide la temperatura a distintas profundidades para determinar cuánto calor asciende desde el interior de la Luna.

Los científicos esperaban que el taladro llegara más allá de un metro —lo suficientemente profundo para evitar las extremas variaciones entre el día lunar (ardiente) y la noche (helada). Pero el taladro encontró suelo rocoso y denso, y se detuvo a unos 98 centímetros (menos de tres pies). Aun así, incluso a esta profundidad superficial obtuvieron ocho lecturas de temperatura sólidas.

Y aquí viene lo clave: el flujo de calor fue similar al registrado durante las misiones Apolo. Eso es sorprendente porque Mare Crisium no estaba supuesto ser una zona de calor elevado.

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Revisando el motor interno de la Luna

Este hallazgo cuestiona una suposición fundamental: que los elementos que generan calor, como el torio, están concentrados principalmente en el lado cercano. El torio es un elemento radiactivo; al descomponerse lentamente durante miles de millones de años, libera calor —como una brasa lenta dentro de una fogata.

Ahora, los científicos consideran otras explicaciones. Una posibilidad: quizás la corteza es más delgada en ciertas zonas, permitiendo que el magma suba más fácilmente a la superficie —no porque haya más calor abajo, sino porque la "tapadera" es más fácil de romper. Otra hipótesis: estos elementos calóricos podrían estar distribuidos más uniformemente por toda la Luna, simplemente ocultos bajo la superficie.

Un segundo instrumento a bordo de Blue Ghost, el Sondeador Magnetotelúrico Lunar (LMS), también indicó que los materiales radiactivos podrían estar concentrados más cerca de la superficie —dentro de la propia corteza— en lugar de profundamente en el manto.

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¿Qué significa esto para las personas comunes?

No sentirás este calor al caminar por la Luna —pero afecta planes reales de exploración humana. Si partes de la Luna son más cálidas o geológicamente más complejas de lo esperado, podría influir en dónde construimos bases, cómo perforamos para extraer hielo de agua o incluso cómo diseñamos equipos que deben sobrevivir a condiciones extremas. Más ampliamente, recuerda que incluso nuestro vecino cósmico más cercano aún guarda secretos. Comprender esos secretos nos ayuda a aprender no solo sobre la Luna, sino sobre cómo evolucionan los planetas rocosos —incluida la Tierra— con el tiempo.

Conclusiones clave

  • La sonda Blue Ghost detectó un flujo de calor superior al esperado en Mare Crisium, una región anteriormente considerada geológicamente "fría".
  • Esto sugiere que fuentes de calor radiactivo como el torio podrían estar más ampliamente distribuidas por la Luna de lo que predijo el modelo de la era Apolo.
  • La actividad volcánica podría depender más del grosor de la corteza que de la cantidad de calor subterráneo disponible.
  • Las futuras misiones lunares necesitarán recopilar más datos subsuperficiales para confirmar estos hallazgos.
  • Estas revelaciones impactan directamente el programa Artemis de la NASA y los planes para una presencia humana sostenible en la Luna.

— Editorial Team

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