Ucrania convierte los escombros de la guerra en un recurso: cómo los residuos de construcción se convierten en carreteras
En Ucrania se han acumulado más de 6 millones de toneladas de residuos de construcción procedentes de edificios destruidos. Estas montañas de escombros no son solo un problema ecológico, sino una materia prima potencial para la industria. En lugar de enterrar los residuos en vertederos, el país comienza a reciclarlos para convertirlos en pavimento y otros materiales. Esto no solo reduce la carga sobre la naturaleza, sino que también crea un nuevo mercado que puede ser útil para muchos países que enfrentan destrucciones a gran escala.
Cómo el reciclaje de residuos se convierte en una tarea estatal
El Ministerio de Desarrollo de Comunidades y Territorios de Ucrania ha anunciado planes para escalar el uso de residuos de demolición. Actualmente se contabilizan alrededor de 6 millones de toneladas de estos residuos, pero los volúmenes reales son mucho mayores, ya que solo se trata de lo que ya se ha transportado a sitios temporales. Según datos de RDNA5, en el sector residencial se ha dañado o destruido aproximadamente el 14% del parque habitacional, y el daño total se estima en 61.100 millones de dólares.
Un proyecto piloto de gestión de residuos comenzó en 2024 en la región de Kiev y en cinco ciudades: Odesa, Dnipró, Járkiv, Mikolaiv y Jersón. Demostró que el reciclaje es viable: en Borodianka ya funciona una línea de reciclaje de residuos de construcción para convertirlos en material para pavimento.
Por qué esto es importante no solo para Ucrania
La experiencia de Ucrania en el reciclaje de residuos de guerra puede servir de ejemplo para otros países donde ocurren o han ocurrido conflictos. En el mundo hay pocos precedentes de que un Estado aborde sistemáticamente la conversión de escombros en un recurso. Por lo general, estos residuos simplemente se llevan a vertederos. Ucrania, con el apoyo de Japón, está creando un ciclo tecnológico: desde la clasificación hasta la producción de productos seguros.
La Agencia de Cooperación Internacional de Japón (JICA) participa en el proyecto desde 2024. Japón tiene una enorme experiencia en el reciclaje de residuos tras catástrofes: terremotos y tsunamis. Ahora las partes se preparan para la siguiente fase en 2027-2029. Ucrania ya ha recibido equipos, formación para especialistas y sistemas de monitoreo.
Qué problemas hay que resolver
- Amianto: en los edificios destruidos hay muchos materiales que contienen amianto. No existe una forma segura de utilizarlos, por lo que se necesitan normas uniformes, desde la detección hasta la eliminación.
- Falta de laboratorios: en Ucrania hay pocos laboratorios para el análisis rápido de materiales peligrosos. Parte de los análisis todavía se realizan en el extranjero. JICA entregará equipos para que los análisis se realicen in situ.
- Incentivos económicos: las empresas aún no utilizan de buena gana materiales reciclados. Se necesitan exenciones fiscales u otros mecanismos para que las materias primas secundarias sean rentables.
- Estándares de calidad: los productos fabricados con residuos reciclados deben cumplir las normas de construcción. La parte japonesa insiste en requisitos técnicos claros.
Qué es importante
- El reciclaje de residuos de demolición no es una iniciativa ecológica, sino una necesidad económica: reduce los costos de eliminación y crea materias primas baratas.
- Ucrania puede convertirse en un banco de pruebas mundial para tecnologías de reciclaje de residuos de guerra, lo que atrae inversiones y experiencia internacionales.
- El éxito del proyecto depende de la creación de un mercado: si las empresas no quieren comprar materiales reciclados, todo el plan fracasará.
- La seguridad es la principal barrera: el amianto y otras sustancias peligrosas requieren un control estricto; de lo contrario, los materiales secundarios pueden ser tóxicos.
- La participación japonesa es una señal de que la tecnología está probada y puede escalarse a otros países después de conflictos.
Qué significa esto para la gente común
Para los habitantes de Ucrania, esto significa una reducción de vertederos y una mejora de la ecología. Para el sector de la construcción, la oportunidad de obtener materiales baratos. Para la comunidad internacional, un modelo de cómo reconstruir países después de guerras sin enterrar recursos en el suelo. Si el proyecto tiene éxito, los residuos de construcción dejarán de ser un problema y se convertirán en un activo.
— Editorial Team