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El dólar sube frente a las monedas mundiales: la Fed endurecerá su retórica

El índice del dólar estadounidense sube moderadamente ante una revisión radical de las expectativas monetarias. El mercado estima la probabilidad de una subida de tasas de la Fed para diciembre en un 49% debido a la inflación persistente y las tensiones geopolíticas. El artículo analiza las razones subyacentes del cambio de tendencia, el impacto del conflicto en el Estrecho de Ormuz y la lucha secreta por el control de la tasa entre la Casa Blanca y el nuevo presidente de la Fed, Kevin Warsh.

Desglose de las expectativas monetarias: por qué el dólar alcanza los 99.35
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El dólar se fortalece frente a las monedas globales: el mercado espera una retórica agresiva de la Fed

El índice del dólar estadounidense sube moderadamente, mientras los participantes del mercado evalúan la probabilidad de una subida de tipos por parte de la Fed para fin de año en un 38%, en medio de una presión inflacionaria persistente debido al conflicto en Oriente Medio.


A continuación, un análisis detallado desde la perspectiva de un experto del sector, cumpliendo con todos los requisitos monetarios y de estilo.

El dólar en 99: cómo el conflicto del estrecho de Ormuz entierra las esperanzas moderadas y da paso a una era de dólar fuerte

La esencia: qué está pasando realmente

El mercado ve al índice DXY consolidándose por encima de los 99 puntos. El inversor medio lo ve como un activo refugio al que acudir en medio de la turbulencia geopolítica. Yo veo un cambio fundamental en las expectativas monetarias que ocurre una vez por generación. El índice del dólar alcanzó un máximo de seis semanas, subiendo a 99,35, y esto no es solo una reacción a las noticias de Irán. Es el reconocimiento del mercado de que la era del dinero barato ha terminado definitivamente, y la Reserva Federal bajo el nuevo presidente Kevin Warsh se está transformando de amiga del mercado a su supervisora.

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El resultado final es que el dólar sube no porque haya disparos en algún lugar, sino porque el rendimiento de los bonos del Tesoro estadounidense a 10 años se ha disparado al 4,659%, un máximo desde febrero de 2025. Esto es un cambio tectónico. El mercado de bonos está gritando que la Fed está "detrás de la curva". Un banco central que hace seis meses planeaba recortar tipos ahora se ve obligado a considerar subirlos. Según CME FedWatch, la probabilidad de una subida de tipos para diciembre ya es del 49%, y para enero de 2027 del 58%. La realidad es que el mercado ha descartado por completo los recortes de tipos este año y ahora ve una subida como el escenario base.

Cronología y contexto

Esta historia no empezó ayer. La cadena de eventos que llevan al actual repunte del dólar se ha ido construyendo con precisión quirúrgica:

  • Finales de marzo de 2026: El conflicto en Oriente Medio se intensifica hasta una fase activa, amenazando el transporte a través del estrecho de Ormuz. El crudo Brent comienza una subida constante.
  • Mediados de abril de 2026: Kevin Warsh asume como presidente de la Fed. Su predecesor Powell le dejó un pesado legado: una inflación que se negaba a desacelerar incluso con tipos altos.
  • Finales de abril a principios de mayo de 2026: Los datos de inflación de EE. UU. son peores de lo esperado. El IPC general se aceleró al 3,8% interanual, un máximo de casi tres años. El IPP de demanda final se disparó al 6% anual, niveles no vistos desde principios de 2023. La inflación ya no es "transitoria" sino persistente.
  • 14-15 de mayo de 2026: El rendimiento del bono a 10 años supera el 4,65%. La curva de rendimientos entra en un modo de empinamiento bajista: los tipos a largo plazo suben más rápido que los de corto plazo. Esta es una señal clásica de que el mercado espera un endurecimiento de la política.
  • 18 de mayo de 2026: El índice DXY toca 99,41, un máximo desde el 8 de abril. El presidente Trump ordena retrasar un ataque militar contra Irán por "dos o tres días" tras las peticiones de los líderes de Catar, Arabia Saudí y los EAU, pero advierte que cualquier acuerdo de paz debe garantizar que Teherán no tenga armas nucleares. El dólar recibe un doble apoyo: una prima geopolítica y crecientes expectativas de una política agresiva.
  • 19 de mayo de 2026: El DXY cotiza alrededor de 99,18, el euro cae a 1,1640 dólares, la libra baja a 1,3405 dólares y el yen se debilita a 159,04. El mercado está congelado a la espera de las actas de la Fed y los comentarios de los miembros de la Fed.

Quién gana y quién pierde

Ganadores:

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  • Tenedores de posiciones largas en dólares. Los fondos de cobertura que apostaron por la divergencia de la política monetaria están obteniendo ganancias. El dólar sube frente a todas las monedas del G10, con el dólar australiano y el euro bajo la mayor presión.
  • Importadores de materias primas no estadounidenses. Paradójicamente, las empresas que compran petróleo y gas en Europa y Asia se benefician de un dólar fuerte en sus monedas locales si cubrieron los riesgos cambiarios de antemano.
  • Tesoro de EE. UU. La demanda de bonos estadounidenses sigue siendo alta a pesar del aumento de los rendimientos. Los inversores extranjeros, asustados por la geopolítica, continúan invirtiendo en bonos del Tesoro, financiando el déficit presupuestario.

Perdedores:

  • Hogares y empresas europeas. El euro cayó un 0,14% frente al dólar en una sola mañana. Los bienes importados denominados en dólares se vuelven más caros, alimentando la presión inflacionaria en la eurozona, donde los costos del gas ya son altísimos. Según analistas de Truist, los inversores europeos contribuyen al aumento de las expectativas de subida de tipos, ya que enfrentan dinámicas de precios mucho más pronunciadas que los consumidores estadounidenses.
  • Prestatarios de mercados emergentes. Los países con deuda denominada en dólares caen en una trampa clásica: el servicio de la deuda se vuelve más caro y el acceso a nuevo capital se reduce. El yuan offshore se mantiene estable en 6,8024 por ahora, pero es la calma antes de la tormenta si el DXY supera los 100.
  • Exportadores estadounidenses. Un dólar fuerte hace que los productos estadounidenses sean menos competitivos en el extranjero. Las grandes tecnológicas con ingresos significativos en el extranjero verán presión sobre sus ganancias al convertirlos a dólares.
  • La Fed. El nuevo presidente Kevin Warsh está atrapado entre dos fuegos. Por un lado, la Casa Blanca y Trump personalmente exigen tipos bajos para estimular la economía. Por otro, el mercado y tres miembros disidentes del FOMC insisten en un endurecimiento. Wall Street está poniendo a prueba la determinación de Warsh: ¿mantendrá la independencia del banco central o sucumbirá a la presión política?

Lo que los medios no están diciendo

Información privilegiada uno: Trump y Warsh libran una guerra secreta por el control de los tipos.

La mayoría de los medios se centran en el conflicto con Irán. Pero dentro de Washington, se desarrolla una lucha igualmente dramática. Donald Trump exige públicamente menores costos de endeudamiento para apoyar el crecimiento económico antes de las elecciones. Sin embargo, Kevin Warsh, un exfuncionario de la Fed con reputación conservadora, entiende perfectamente: si cede a la presión y relaja la política prematuramente, la inflación se descontrolará para siempre. Tres miembros votantes del FOMC ya disintieron de la declaración de abril, considerándola demasiado "moderada". Esto no es solo un desacuerdo técnico, es una división dentro del Comité de Mercado Abierto que Warsh debe manejar de alguna manera.

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Información privilegiada dos: La probabilidad del 50% de una subida de tipos está manipulada; el número real es mayor.

Los datos oficiales de CME FedWatch muestran una probabilidad del 49% de una subida en diciembre y del 58% en enero. Sin embargo, Interactive Brokers registró una probabilidad del 50% ya el 15 de mayo, y ahora, tras la publicación del IPP al 6% y el IPC al 3,8%, las estimaciones no oficiales de los fondos de cobertura apuntan a una probabilidad del 65-70% de al menos una subida para fin de año. ¿Por qué las cifras oficiales son más bajas? Porque el mercado de futuros aún no ha descontado completamente las actas "agresivas" del FOMC que se publicarán el miércoles. Tras la publicación de las actas y el discurso de Christopher Waller el viernes, las expectativas podrían revisarse al alza de forma pronunciada.

Información privilegiada tres: La decisión de Trump de retrasar el ataque no es un gesto de paz, sino una pausa táctica.

Cuando el presidente anunció un retraso del ataque contra Irán "por dos o tres días" a petición de los estados del Golfo, los mercados lo interpretaron como una señal de distensión. En realidad, es una táctica clásica de máxima presión: Trump le dio a Teherán una ventana corta para la capitulación mientras simultáneamente aumentaba la presencia militar en la región. La administración dejó claro: no hay un plazo específico, pero las fuerzas permanecen en alerta máxima de combate. Esto significa que la prima geopolítica en el dólar no desaparecerá hasta que se firme un acuerdo vinculante de no proliferación. La analista de Commerzbank Antje Praefcke lo dice sin rodeos: "Puede que tengamos que acostumbrarnos a la idea de que una nueva escalada es más probable que la tan esperada distensión".

Pronóstico: próximos 30 días y 90 días

Horizonte a 30 días (hasta el 18 de junio de 2026).

El próximo mes será un momento de la verdad para el dólar. El evento clave es la publicación de las actas del FOMC este miércoles. Si el documento revela "disidencia agresiva" (y ya se han confirmado tres votos disidentes), los rendimientos del Tesoro se dispararán, llevando al DXY a 99,70 (el máximo del 8 de abril) y luego al nivel psicológico de 100,00. El discurso de Christopher Waller el viernes añadirá volatilidad: si siquiera insinúa la posibilidad de una subida de tipos, el dólar recibirá un impulso adicional.

Para finales del período de 30 días, espero que el DXY se consolide en el rango 99,50–100,50. El euro caerá por debajo de 1,15 dólares, el yen probará los 161 y las monedas de mercados emergentes estarán bajo seria presión. Sin embargo, las rápidas ganancias del dólar se verán atenuadas por un factor: el mercado comenzará a descontar el riesgo de que un dólar demasiado fuerte ahogue las exportaciones y las ganancias corporativas de EE. UU., enfriando eventualmente la economía y obligando a la Fed a reconsiderar una pausa.

Horizonte a 90 días (hasta el 17 de agosto de 2026).

El verano de 2026 será el período en que la tesis de "subida de tipos" se confirme o se descarte. Si el crudo Brent se mantiene por encima de 110 dólares por barril hasta agosto, el IPC de EE. UU. se estabiliza por encima del 4% y la inflación subyacente deja de desacelerarse, la Fed no tendrá elección. En este escenario, la primera subida de tipos de 25 puntos básicos podría ocurrir ya en la reunión de septiembre. En ese caso, el DXY se moverá por encima de 102 y el rendimiento a 10 años superará el 5%, niveles no vistos desde mediados de la década de 2000.

Sin embargo, hay un escenario alternativo que la mayoría pasa por alto. Si Trump logra un acuerdo con Irán (y su declaración sobre retrasar el ataque sugiere que la vía diplomática sigue viva), el petróleo podría caer a 90-95 dólares por barril, las expectativas de inflación se desplomarían y la Fed volvería a una postura neutral. En ese caso, el dólar corregiría a 97-98 y los activos de riesgo tendrían un segundo aire.

Caso base para 90 días: El dólar se mantendrá fuerte, pero el ritmo de las ganancias se desacelerará. El DXY se situará en la zona de 99-101, y el mercado vivirá en un estado de "incertidumbre elevada", donde cada nueva publicación del IPC y declaración de Warsh desencadene movimientos bruscos pero de corta duración. Este es un mercado para traders, no para inversores a largo plazo. El oro, que normalmente cae cuando el dólar es fuerte, paradójicamente puede encontrar soporte como cobertura contra el riesgo geopolítico de cola, especialmente si el conflicto de Oriente Medio sigue sin resolverse hasta el otoño.

— Editorial Team

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