El euro se acerca a los 52 grivnas: por qué la caída de la moneda ucraniana preocupa al mundo entero
Por primera vez en la historia, el euro se ha acercado a la marca de 52 grivnas por unidad, mientras que el dólar estadounidense se fortalece hasta los 44,10 grivnas. A simple vista, podría parecer un problema local de Ucrania. Sin embargo, las fluctuaciones del grivna actúan como un faro que advierte al mundo sobre el aumento de los riesgos financieros. ¿Por qué? Porque cuando la moneda de un país en guerra se devalúa, envía una señal clara: los inversores buscan refugio en dólares y oro, lo cual puede sacudir los mercados desde Nueva York hasta Tokio.
¿Por qué cae el grivna tres días consecutivos?
El Banco Nacional de Ucrania fijó el 21 de abril un nuevo tipo de cambio récord: 1 euro = 51,89 grivnas, 1 dólar = 44,10 grivnas. Es ya el tercer día consecutivo que el euro alcanza máximos históricos. ¿A qué se debe esto?
No es solo cuestión de guerra. Sí, el conflicto debilita la economía ucraniana, reduce las exportaciones y aumenta el gasto en defensa. Pero existe un factor global: la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) mantiene las tasas de interés en niveles elevados. Esto hace que invertir en activos denominados en dólares sea más rentable. Imaginen el dólar como un imán potente. Cuando este se intensifica (las suben las tasas), atrae capital de todo el mundo, incluida Ucrania. El grivna, al igual que muchas monedas de economías emergentes, pierde fuerza.
Además, la ayuda internacional a Ucrania a veces llega con retrasos. Cuando ocurre, el Banco Nacional de Ucrania pierde su «colchón de seguridad» para respaldar el grivna. Sin estos dólares y euros, el regulador no puede estabilizar el tipo de cambio y la moneda se deprecia.
¿Cómo afecta esto a la economía mundial?
La caída del grivna no es solo un problema ucraniano. Refleja el estado de ánimo de los inversores en todo el mundo. Cuando monedas como esta se debilitan, suele significar que los capitales huyen hacia «refugios seguros»: dólares, euros u oro. Es similar a cómo la gente busca cobijo durante una tormenta; todos quieren estar en el lugar más sólido.
Para una persona común fuera de Ucrania, esto podría traducirse en:
- Aumento en los precios de los alimentos. Ucrania es uno de los mayores exportadores de trigo y maíz. Un grivna débil abarata las exportaciones ucranianas para compradores que pagan en dólares. A primera vista parece positivo, pero si la devaluación responde al temor ante una escalada del conflicto, podría interrumpir los suministros. En 2022, una situación similar provocó un repunte en los precios del pan en todo el mundo.
- Volatilidad en el mercado bursátil. Si la debilidad del grivna forma parte de una fuga masiva de capitales desde monedas emergentes, podría desencadenar ventas masivas de acciones. Los inversores comenzarán a reducir posiciones de alto riesgo y sus fondos de pensiones (si están invertidos en bolsa) podrían experimentar bajadas temporales.
- Fortalecimiento del dólar. Cuantas más monedas pierden terreno, más fuerte se vuelve el dólar. Esto encarece las importaciones para muchos países, incluidos Rusia, Turquía y naciones de América Latina. Como resultado, incluso si vive en Alemania o Japón, es posible que observe un alza en los precios de los productos importados.
Puntos clave
- El grivna cae por la guerra, pero el motor principal es la política monetaria global de la Fed. Las altas tasas en EE. UU. hacen que el dólar resulte más atractivo.
- Aunque un grivna débil podría abaratar las exportaciones ucranianas, los riesgos superan los beneficios: las interrupciones en el suministro de granos impactan a toda la cadena global.
- Para los inversores, la depreciación de monedas emergentes es una señal de alerta. Si se acumulan demasiadas, podría desatarse un shock financiero global.
¿Qué significa esto para la ciudadanía?
Si el grivna sigue depreciándose, podría ejercer mayor presión sobre los precios en los supermercados, especialmente en productos básicos como el pan y el aceite de girasol. Las olas de inestabilidad provenientes de Ucrania rara vez se quedan en lo local: en 2014, el colapso del rublo sacudió a los bancos europeos, y en 2022 los precios del gas se dispararon. Hoy, cada dato que sale de Ucrania nos recuerda que nuestro mundo está interconectado. Sin embargo, no hay motivo para entrar en pánico: por ahora, el movimiento se mantiene dentro de lo esperado y los bancos centrales están preparados para actuar.
— Editorial Team