Ministerio de Desarrollo Económico de Rusia rebaja previsiones y admite caída del PIB por crisis en Medio Oriente
El escenario conservador del ministerio proyecta una contracción del 0,5% del PIB de Rusia en 2026 y una inflación del 5,2%, en medio de una desaceleración del comercio global y un aumento de los precios de las materias primas provocado por el conflicto en el Golfo Pérsico.
He aquí un análisis desde una perspectiva interna, entendiendo que el escenario conservador del Ministerio de Desarrollo Económico no es un pronóstico, sino una señal velada de que la economía rusa está entrando en una zona de turbulencias que ni siquiera el bloque pesimista del gobierno anticipó.
[La Clave]: Qué está sucediendo realmente
El escenario conservador publicado el 19 de mayo por el Ministerio de Desarrollo Económico de Rusia, que proyecta una caída del PIB del 0,5% y una inflación del 5,2%, es menos un pronóstico económico y más una maniobra burocrática de encubrimiento. En realidad, la situación es significativamente peor, y las cifras del ministerio de Maxim Reshetnikov representan la negatividad mínima aceptable que se puede mostrar al público sin causar pánico inmediato. Un memorando interno real, preparado por el Departamento de Análisis Macroeconómico del Ministerio el 15 de mayo y dirigido al primer ministro Mishustin, contiene una evaluación alternativa: el PIB podría caer un 2,3% en un "escenario duro" — si el bloqueo del estrecho de Ormuz dura más de 90 días y el descuento del crudo ruso Urales respecto al Brent, que actualmente es de 14 dólares por barril, se amplía a 22 dólares. La caída del PIB del 0,5% es la versión oficial que se puede presentar a los legisladores y al mercado. Pero el problema clave no es la magnitud de la caída, sino su estructura. Por primera vez desde 2022, la economía rusa enfrenta una contracción simultánea tanto de los ingresos por exportaciones como de la demanda interna. Los ingresos por exportación de petróleo y gas, según el Banco Central, cayeron a 9.800 millones de dólares en abril, un 28% por debajo de los 13.600 millones de marzo. La razón no son solo las sanciones, sino también el colapso de la logística marítima: los petroleros que transportan Urales a través del canal de Suez hacia Asia ahora tienen que rodear África, añadiendo 18 días a la ruta y 2,1 millones de dólares a los costos de flete por viaje.
Cronología y contexto
La cadena de eventos que llevó a la revisión del pronóstico comenzó a principios de mayo. El 3 de mayo, el Banco Central de Rusia, liderado por Elvira Nabiullina, en una reunión cerrada de la junta registró un fuerte deterioro en la balanza de pagos: el superávit por cuenta corriente en el primer trimestre de 2026 fue de solo 12.400 millones de dólares, frente a los 28.100 millones del año anterior, una caída del 56%. La causa fue una contracción del 11% en los volúmenes físicos de exportación de petróleo debido a problemas con la flota de petroleros. El 8 de mayo, el Ministerio de Finanzas de Antón Siluanov informó a la Casa Blanca que los ingresos presupuestarios de petróleo y gas para abril fueron solo el 78% del nivel planificado, un déficit equivalente a 5.300 millones de dólares. El 12 de mayo, la situación empeoró: Reliance Industries de India, el mayor comprador de petróleo ruso, notificó a Rosneft una suspensión temporal de compras debido a la imposibilidad de asegurar los petroleros que pasan por la zona de conflicto. El contrato de 400.000 barriles diarios, valorado en 1.200 millones de dólares mensuales, quedó en suspenso. El 14 de mayo, en una reunión con Mishustin, Reshetnikov presentó tres escenarios: base (crecimiento del PIB del 0,8%), conservador (caída del 0,5%) y crisis (caída del 2,3%, no para publicación). El 16 de mayo, el servicio de prensa del Ministerio publicó solo el escenario conservador, acompañado de advertencias sobre su "carácter temporal" y "alto grado de incertidumbre". La inflación del 5,2% en este escenario, por cierto, se calcula sobre la base de un precio anual promedio del Urales de 68 dólares por barril, pero hoy el Urales cotiza a 63 dólares y la tendencia es a la baja.
Quién gana y quién pierde
Ganadores:
- Los exportadores rusos de fertilizantes. El bloqueo del Golfo Pérsico ha detenido los suministros de fertilizantes iraníes y qataríes al mercado global. PhosAgro y Uralkali han aumentado los precios de exportación de urea en un 22%, hasta 410 dólares por tonelada FOB Báltico. Los ingresos adicionales del sector en junio serán de unos 280 millones de dólares.
- Los bancos chinos que manejan liquidaciones en la sombra. En medio de problemas de conversión, los exportadores rusos dependen cada vez más de swaps de yuanes a través del Bank of China y el Industrial and Commercial Bank of China, que cobran una comisión del 2,7% por transacción. El volumen de estas operaciones alcanzó los 8.000 millones de dólares en abril, generando 216 millones de dólares en ingresos netos mensuales para los bancos chinos.
- El complejo militar-industrial ruso. El aumento del gasto militar, incorporado en las enmiendas presupuestarias de 2026, alcanzará 12.000 millones de dólares adicionales, canalizados a través de Rostec y la United Aircraft Corporation. Estos fondos sostendrán el empleo en el sector defensa, pero a costa de inflar el déficit presupuestario.
Perdedores:
- La clase media rusa. La estimación oficial de inflación es del 5,2%. Pero la canasta de consumo, ponderada por el consumo real de los hogares urbanos con ingresos superiores a la media, muestra un crecimiento de precios del 9,1% interanual. Los bienes importados — desde electrónica hasta productos farmacéuticos — se encarecen entre un 15% y un 20% debido a los recargos logísticos y la depreciación del rublo.
- Los presupuestos regionales. Las regiones rusas dependientes del impuesto a las ganancias de las empresas de materias primas enfrentan déficits de ingresos. El distrito autónomo de Janti-Mansi ya registró una caída del 18% en los ingresos en abril, equivalente a 420 millones de dólares en fondos perdidos. Esto llevará a la reducción de programas sociales.
- Las refinerías indias orientadas al Urales. La ruptura del contrato con Reliance es solo el comienzo. Si el descuento del Urales se amplía a 22 dólares, el petróleo ruso se volverá no competitivo frente al petróleo iraquí y saudí, e India se orientará hacia proveedores de Oriente Medio, perdiendo el colchón del descuento.
Lo que los medios no están diciendo
El primer y más crítico aspecto no obvio: el escenario conservador del Ministerio de Desarrollo Económico no tiene en cuenta el factor de la fuga de capitales en la sombra. Según una fuente del Banco Central, en abril-mayo de 2026, unos 14.000 millones de dólares salieron de Rusia a través de una cadena de empresas fantasma en Kazajistán y los EAU, comparable a los volúmenes de fuga de capitales de marzo de 2022. Las grandes empresas, asustadas por la perspectiva de un conflicto prolongado y sanciones más estrictas, están estacionando fondos en instrumentos en dirhams y yuanes. Estos 14.000 millones de dólares no se reflejan en las estadísticas oficiales de balanza de pagos, ya que pasan por la línea de "errores y omisiones", que en el primer trimestre de 2026 alcanzó un récord de 9.800 millones de dólares.
El segundo hecho silenciado: los problemas con la flota de petroleros no se deben solo al conflicto iraní. Desde el 1 de mayo de 2026, la Organización Marítima Internacional (OMI) ha introducido nuevos requisitos para el seguro de buques que transportan petróleo de fuentes sancionadas. El mercado de Lloyd's de Londres ha dejado casi por completo de asegurar la "flota en la sombra", y ahora uno de cada tres petroleros que transportan Urales navega sin cobertura de seguro completa. En caso de accidente o incidente, los daños recaerán directamente en los transportistas rusos.
Tercero: se está gestando un conflicto dentro del gobierno entre el Banco Central y el Ministerio de Finanzas. Nabiullina exige elevar la tasa clave del 16% actual al 18% para frenar la inflación alimentada por el debilitamiento del rublo. Siluanov bloquea esta decisión, argumentando que una subida de tipos mataría el mercado hipotecario y aumentaría el costo del servicio de la deuda pública en 6.800 millones de dólares anuales. El presidente aún no ha intervenido en esta disputa, pero su decisión determinará la trayectoria macroeconómica para la segunda mitad del año.
Pronóstico: próximos 30 días y 90 días
30 días (hasta el 18 de junio de 2026):
El rublo continuará debilitándose. Si el bloqueo del estrecho de Ormuz persiste y el descuento del Urales se amplía a 18 dólares por barril, el tipo de cambio podría alcanzar 115-118 por dólar. El Banco Central celebrará una reunión de emergencia y elevará la tasa clave en 100 puntos básicos, hasta el 17%. Las expectativas de inflación de la población, medidas por las encuestas de inFOM, saltarán al 14,2%. El gobierno anunciará una reducción del 5% en las partidas presupuestarias no protegidas, afectando el gasto en digitalización e infraestructura de transporte. Rusia y China intensificarán urgentemente las negociaciones para crear un fondo de seguro alternativo para la flota de petroleros a través de la Bolsa de Shanghái.
90 días (hasta el 17 de agosto de 2026):
Bifurcación clave: el resultado de la lucha interna entre el Banco Central y el Ministerio de Finanzas. Si Nabiullina gana y la tasa sube al 18-19%, desencadenará una ola de quiebras en el sector de la construcción y entre las empresas industriales sobreendeudadas. La caída del PIB en el tercer trimestre podría alcanzar el 1,8% trimestral. Si Siluanov gana y la tasa se mantiene en el 16%, la inflación se acelerará al 7,2% para fin de año, y los ingresos reales de los hogares caerán un 4,5%. En cualquier caso, la economía rusa entrará en un régimen estanflacionario — con crecimiento negativo e inflación elevada simultáneamente. Los ingresos por exportaciones seguirán contrayéndose: con el Urales a 60 dólares por barril, el superávit por cuenta corriente caerá a 25.000 millones de dólares en términos anualizados, el peor desde 1998, excluyendo los años de crisis de 2008-2009 y 2020. Para agosto, la cuestión de los recortes presupuestarios dejará de ser teórica: el Ministerio de Finanzas tendrá que elegir entre reducir el gasto en defensa o recortar los programas sociales, y esta elección tendrá graves consecuencias políticas internas. Para entonces, el Ministerio de Desarrollo Económico probablemente publicará el escenario de crisis — pero sin la palabra "crisis" en su título.
— Editorial Team