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La Fed mantuvo la tasa en 5.5%: señal hawkish y el rumbo de Waller

La Fed mantuvo la tasa en 5.5%, pero la señal resultó hawkish: las actas mostraron una división en el comité y disposición a endurecer. Kevin Waller asume el cargo en medio del aumento de los rendimientos de los bonos del Tesoro y nuevos riesgos de inflación, incluido el impacto de la IA.

La Fed dejó la tasa en 5.5%: giro hawkish y consecuencias
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La Fed mantiene la tasa en el 5,5% y emite una señal restrictiva

Jerome Powell dijo que se necesitan 'varios meses más' de datos de inflación antes del primer recorte de tasas. El rendimiento del Tesoro a 10 años subió al 4,72%.


Análisis detallado: El giro restrictivo de la Fed — tasa al 5,5% y un nuevo rumbo para Warsh

El núcleo: qué está pasando realmente

Los medios presentan la decisión de la Fed de mantener las tasas en el 5,5% como una 'señal restrictiva', pero eso es solo la punta del iceberg. La verdadera historia se desarrolla entre bastidores y es mucho más dramática. En la última reunión del Comité Federal de Mercado Abierto del 28 al 29 de abril de 2026, se produjo el proceso de votación más dividido en tres décadas: cuatro de los doce miembros del comité disintieron, la cifra más alta desde 1992.

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Observe la división: no fue unidireccional. Un miembro — Steven Miran, designado por Trump que dejó su cargo el 22 de mayo de 2026, dando paso a Kevin Warsh — votó a favor de un recorte de tasas. Los otros tres votaron para eliminar del comunicado de la Fed un lenguaje que implicaba un 'sesgo de flexibilización'. Estos tres exigieron una señal de que el próximo movimiento podría ser tanto una subida como un recorte. Esto no es solo una 'señal restrictiva'. Es una guerra faccional dentro del banco central estadounidense.

La verdadera esencia de lo que está sucediendo: la Fed ya no está en modo de 'esperar y ver'. Según las actas de la reunión publicadas el 20 de mayo de 2026, 'la mayoría de los participantes' indicaron que probablemente sería apropiado un cierto endurecimiento de la política si la inflación supera persistentemente el 2%. Además, 'muchos participantes' expresaron su preferencia por eliminar del comunicado el lenguaje que implicaba recortes de tasas. Esto es un cambio radical respecto a la posición de principios de año, cuando la Fed señaló al menos uno, posiblemente dos, recortes de tasas en 2026.

Cronología y contexto

Para entender cómo llegamos aquí, debemos retroceder unos meses. El 13 de mayo de 2026, Kevin Warsh fue confirmado oficialmente como nuevo presidente de la Fed, en reemplazo de Jerome Powell. Warsh, ex gobernador de la Fed conocido por su papel en la mitigación de la crisis financiera de 2008, llegó con la promesa de 'cambios de régimen': reducir las comunicaciones y ajustar el balance de la Fed de 6,7 billones de dólares. Su toma de posesión tuvo lugar en la Casa Blanca el 22 de mayo en presencia del presidente Trump.

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Un punto clave que los medios pasan por alto: la reunión de abril fue la última bajo el liderazgo de Powell, pero sentó las bases para el giro restrictivo. Las actas de esa reunión, publicadas tres semanas después, el 20 de mayo, mostraron que la 'gran mayoría' de los miembros del FOMC cree que el retorno de la inflación (PCE) al objetivo del 2% llevará más tiempo de lo que se pensaba.

¿Qué cambió en esas tres semanas? El principal culpable es la guerra en Oriente Medio, que ya dura casi tres meses. El conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán ha elevado los precios del petróleo más de un 50%, y la presión comienza a extenderse más allá del sector energético. El bloqueo del estrecho de Ormuz, que Irán considera una herramienta de presión, ha reducido los suministros mundiales de petróleo en 8,7 millones de barriles diarios en mayo, el doble de rápido que al inicio del conflicto.

Añádase el factor fiscal: el 'One Big Beautiful Bill' aprobado por la administración Trump, según estimaciones de J.P. Morgan, aumentará el déficit presupuestario de EE. UU. en 2,8 billones de dólares en la próxima década. Combinado con una deuda pública récord (tras la rebaja de calificación de Moody's en 2025), esto crea una tormenta perfecta para los rendimientos de los bonos.

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Ganadores y perdedores

Ganadores #1: Vendedores en corto de bonos del Tesoro. El rendimiento del Tesoro a 10 años subió al 4,72% [caso de usuario], y el rendimiento a 30 años al 5,2%, el más alto desde 2007. Los inversores que apostaron por el alza de los rendimientos (caída de los precios de los bonos) en abril ahora celebran. Una encuesta entre gestores de carteras muestra que el 62% espera que el rendimiento a 30 años alcance el 6%.

Ganadores #2: El dólar estadounidense (USD). A pesar de una corrección a corto plazo tras las noticias de conversaciones con Irán, la tendencia a medio plazo sigue siendo alcista para la moneda estadounidense. Cuando la Fed discute subidas de tasas mientras el Banco Central Europeo y el Banco de Inglaterra están en una fase completamente diferente del ciclo, el dólar obtiene una ventaja única. El diferencial de tipos de interés se ampliará, fortaleciendo clásicamente al dólar.

Ganadores #3: Goldman Sachs y los grandes bancos, pero no como se piensa. En períodos de alta volatilidad de los rendimientos de los bonos, los bancos se benefician de los diferenciales y la volatilidad. Pero hay un matiz: los rendimientos altos significan que mantener grandes carteras de bonos del Tesoro se vuelve no rentable debido a la revalorización negativa. Los bancos que cubrieron sus posiciones mediante derivados ganarán. Los que no lo hicieron incurrirán en pérdidas.

Perdedores #1: Acciones tecnológicas con múltiplos elevados. El S&P 500 cayó por tercer día consecutivo, y el Nasdaq bajó un 0,90% en medio del alza de los rendimientos. Esta es una reacción clásica: la tasa de descuento sube, el valor presente de los flujos de caja futuros cae. Las empresas con horizontes de recuperación largos — la mayoría de las empresas de IA y SaaS — son especialmente vulnerables.

Perdedores #2: Oro. Curiosamente, el oro, el activo refugio clásico, sufrió una doble presión. Por un lado, los rendimientos reales están subiendo, lo que aumenta el costo de oportunidad de mantener oro (que no genera cupón). Por otro lado, surgieron noticias de que Rusia está vendiendo sus reservas de oro, reduciéndolas a 73,9 millones de onzas, el nivel más bajo en cuatro años. Esto crea una oferta adicional en el mercado.

Perdedores #3: Pequeños operadores que creyeron en el 'escenario dovish'. El mercado de futuros ya en mayo descontaba 1-2 recortes de tasas para fin de año. Esas posiciones ahora se están cerrando con pérdidas. Los más afectados son quienes vendieron bonos del Tesoro a 10 años (es decir, apostaron por una caída de los rendimientos) con apalancamiento.

Lo que los medios no están diciendo

Perspectiva no obvia #1: Inflación impulsada por la IA — un nuevo factor que no existía en 2022. En las actas del FOMC, hay una frase que casi nadie notó: 'Varios participantes señalaron que las presiones de precios relacionadas con grandes inversiones en IA probablemente conducirán a costos más altos en varias industrias.' Este es un reconocimiento sin precedentes. No se trata solo de que los chips de Nvidia sean más caros, sino también de los centros de datos que consumen enormes cantidades de energía y los especialistas en IA cuyos salarios se han disparado.

La inflación impulsada por la IA es estructuralmente diferente de la inflación posterior a la COVID. No desaparecerá con la normalización de las cadenas de suministro. Empeorará a medida que más empresas inviertan en infraestructura de IA. La Fed lo entiende, pero rara vez habla de ello públicamente porque 'inflación por progreso tecnológico' suena a oxímoron.

Perspectiva no obvia #2: Kevin Warsh no es la 'paloma' que Trump espera. El presidente Trump ha pedido públicamente recortes de tasas al 1% o menos y esperaba que Warsh cumpliera esa promesa. Sin embargo, las audiencias de Warsh en el Senado pintaron un panorama diferente. Criticó a la Fed por reaccionar demasiado tarde a la inflación en 2022. Señaló las medidas de inflación media recortada y mediana, que actualmente están por debajo del PCE subyacente — una señal moderadamente 'dovish', pero nada más.

La realidad: Warsh hereda un comité que ya se ha vuelto restrictivo. Los cuatro disidentes en la reunión de abril son una señal para él: 'No seguiremos tu liderazgo sin más.' La primera reunión de Warsh, el 16-17 de junio de 2026, probablemente no traerá un cambio de tasa, pero la retórica será dura.

Perspectiva no obvia #3: Los altos rendimientos de los bonos son malos para Trump, pero no puede detenerlos. Un presidente que busca la reelección necesita tasas bajas para apoyar el mercado inmobiliario y el gasto de los consumidores. Pero el creciente déficit (el proyecto de ley de 2,8 billones de dólares) y el gasto militar en Oriente Medio hacen imposible bajar los rendimientos. Trump está atrapado por sus propias políticas: aumenta el déficit, lo que eleva los rendimientos, mientras exige simultáneamente que la Fed recorte las tasas. El mercado de bonos es un jefe al que no se puede convencer con declaraciones políticas.

Pronóstico: Próximos 30 días y 90 días

30 días (hasta principios de julio de 2026): El evento clave es la reunión del FOMC del 16-17 de junio, la primera bajo Warsh. Espero que la tasa se mantenga en el 5,5%. Sin embargo, la atención se centrará en el diagrama de puntos y el comunicado. Si Warsh no elimina el lenguaje sobre 'ajustes adicionales', que aún implica la posibilidad de un recorte, el mercado podría percibirlo como una sorpresa 'dovish', desencadenando un rally a corto plazo en las acciones y una caída de los rendimientos al 4,50-4,55%. El escenario base: el rendimiento a 10 años se mantiene en el rango 4,65-4,85%.

El principal riesgo este mes es la escalada en Oriente Medio. Si Irán cierra realmente el estrecho de Ormuz, el crudo Brent podría dispararse a 120-130 dólares por barril, obligando a la Fed a hablar de subidas de tasas de forma más agresiva, incluso antes de la reunión de junio. En ese escenario, el rendimiento a 10 años podría superar el 5% en cuestión de días.

90 días (hasta septiembre de 2026): Hacia finales del verano, los efectos del giro restrictivo en la economía real se harán evidentes. El aumento de los costos de endeudamiento comenzará a frenar la inversión inmobiliaria y el gasto de capital empresarial. Si los datos del mercado laboral (especialmente el informe de abril que se publicará el 5 de junio) muestran una desaceleración en la contratación, aumentará la presión sobre la Fed para 'no matar la economía'.

Espero que para septiembre, el rendimiento a 10 años se estabilice en el 4,90-5,10%, y el dólar se fortalezca otro 2-3% frente a una cesta de las principales monedas. El S&P 500 probablemente cotizará en el rango 5400-5700, un 5-7% por debajo de los niveles actuales, con una volatilidad elevada. Una subida de tasas (25 puntos básicos) en 2026 ya no es un escenario de 'cisne negro' — en mi estimación, la probabilidad de tal resultado para fin de año es del 30-35%.


Pronóstico editorial

Activo: Dólar estadounidense (USD) frente a una cesta de monedas (DXY). Dirección: Alza en las próximas 24-72 horas. Niveles clave: Índice DXY actual alrededor de 105,8, resistencia más cercana en 106,5, luego 107,2. Nivel de confianza: Medio (60%). Riesgo principal: Un anuncio repentino de avances en las conversaciones con Irán podría reducir los precios del petróleo y debilitar el dólar a medida que se reduce la prima geopolítica. El mercado ya ha descontado la retórica restrictiva, por lo que para que el dólar suba más, se necesita un catalizador real — por ejemplo, la confirmación de que la reunión de junio será incluso más dura de lo esperado. Se recomienda abstenerse de abrir nuevas posiciones largas en dólares hasta la publicación de las actas o los comentarios de Warsh.

— Editorial Team

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