La mayoría de los economistas descarta un recorte de tasas de la Fed en 2026 ante los riesgos de inflación por la guerra
Una encuesta de Reuters muestra un cambio drástico en el sentimiento: menos del 50% de los analistas espera ahora un recorte de tasas para diciembre, frente al 66% de hace un mes. Alrededor de la mitad de los encuestados prevé que las tasas se mantengan sin cambios, y algunos incluso anticipan una subida debido a la guerra.
A continuación, un análisis detallado al estilo de un analista financiero independiente, centrado en consecuencias no obvias y dinámicas ocultas que los medios pasan por alto.
La encuesta de Reuters que nadie notó: por qué los mercados se equivocan y la Fed ya está atrapada
La encuesta de Reuters del 19 de mayo de 2026 reveló un giro radical en el sentimiento. Menos del 50% de los economistas espera ahora un recorte de tasas de la Fed para fin de año, frente al 66% de hace un mes. Alrededor de la mitad prevé que las tasas se mantengan sin cambios, y algunos incluso anticipan una subida. A primera vista, es un endurecimiento rutinario de las previsiones en medio de la guerra. En una segunda mirada, es un colapso silencioso del consenso del mercado que lo cambiará todo: desde las tasas hipotecarias en Ohio hasta los rendimientos de los bonos en Tokio.
Pero la verdadera historia no está en los números de la encuesta. La verdadera historia es que los mercados aún no se han dado cuenta: la Fed está en una situación sin salida. No tiene buenas opciones. Solo malas y muy malas.
[El núcleo]: lo que realmente está sucediendo
Los datos oficiales y las previsiones se ven así: la tasa clave se ha mantenido en el rango del 3,50%-3,75% desde diciembre de 2025. La inflación en mayo de 2026 alcanzó el 3,8%, la más alta desde 2023. La guerra en Irán, que comenzó el 28 de febrero, ha elevado los precios de la energía. Los mercados de futuros ahora valoran con estrechez una subida de 25 puntos básicos para finales de enero de 2027, y el rendimiento de los bonos del Tesoro a 10 años ha superado el 4,6%, un máximo de un año.
Pero los datos oficiales no muestran lo principal.
¿Qué está sucediendo realmente? La Fed está entre la espada y la pared. Por un lado, la guerra está generando una presión inflacionaria persistente. La gobernadora de la Fed, Michelle Bowman, declaró directamente el 29 de mayo de 2026: "Cuanto más dure la guerra en Irán, mayores serán los riesgos para la inflación", y un shock energético prolongado ejercerá presión al alza sobre la inflación en la segunda mitad del año. Por otro lado, subir las tasas paralizaría una economía que ya muestra signos de enfriamiento del mercado laboral.
Las actas de la reunión de la FOMC de abril, publicadas el 20 de mayo, mostraron que una "abrumadora mayoría" de los miembros del comité señaló un riesgo elevado de que la inflación regrese al objetivo del 2% más tarde de lo esperado. Al mismo tiempo, la mayoría creía que "cierto endurecimiento de la política monetaria probablemente sería apropiado" si la inflación se mantuviera persistentemente por encima del objetivo.
Pero aquí está el matiz clave que casi todos pasan por alto: esta declaración se hizo bajo la presidencia saliente de Jerome Powell. La próxima reunión de la FOMC, los días 16 y 17 de junio de 2026, será presidida por Kevin Warsh.
Y ahí es donde se pone interesante.
Cronología y contexto
Armemos el panorama que los medios convencionales construyen a partir de fragmentos dispersos.
Diciembre de 2025 — La Fed recorta las tasas por última vez en 25 puntos básicos, al rango del 3,50%-3,75%. Los mercados esperan que el ciclo de flexibilización continúe en 2026.
28 de febrero de 2026 — Estados Unidos e Israel lanzan los primeros ataques contra Irán. Los precios del petróleo se disparan un 40%.
18 de marzo de 2026 — Jerome Powell ofrece su última conferencia de prensa como presidente de la Fed. Advierte que el conflicto en Irán ha creado "nuevas presiones inflacionarias" y ha llevado a los miembros de la FOMC a "reconsiderar la posibilidad de nuevos recortes de tasas a corto plazo".
Abril de 2026 — La FOMC mantiene las tasas sin cambios. Uno de los doce miembros de la junta, Steven Miran, vota a favor de un recorte de 25 puntos básicos.
29 de abril de 2026 — La FOMC emite un comunicado con un lenguaje que sugiere que el próximo movimiento podría ser un recorte de tasas.
Mayo de 2026 — Una oleada de señales restrictivas. El 19 de mayo, la encuesta de Reuters muestra un giro radical: menos del 50% espera un recorte de tasas en 2026. El 20 de mayo se publican las actas de la reunión de abril con advertencias sobre la inflación. El 29 de mayo, Michelle Bowman habla en Islandia y dice que un shock energético prolongado podría hacerla reconsiderar su enfoque sobre el equilibrio de riesgos.
Finales de mayo de 2026 — Los datos de inflación de mayo muestran un 3,8%, el más alto desde 2023. El mercado de futuros comienza a descontar una subida de tasas.
Pero el punto clave que todos pasan por alto: todo esto está sucediendo durante una transición de poder en la Fed. Warsh aún no ha asumido formalmente el cargo (aunque ya ha sido designado), y los mercados ya están tratando de adivinar su política.
Quién gana y quién pierde
Quién gana:
Primero — el dólar estadounidense, pero no como parece. Commerzbank explica: el dólar tradicionalmente se beneficia durante períodos de inflación creciente porque la Fed tiene reputación de ser un banco central activo que responde temprano y agresivamente. Sin embargo, los analistas de Commerzbank advierten: "No me basaría únicamente en la velocidad de reacción... la rentabilidad de una moneda depende no de la tasa de interés nominal, sino de la tasa real". La inflación en Estados Unidos podría ser más alta que en otros países, contrarrestando la ventaja del dólar.
Segundo — los operadores de volatilidad a corto plazo. La brecha entre las expectativas del mercado (subida de tasas) y las señales de la Fed ("mantener por ahora") crea un entorno ideal para apostar por una mayor volatilidad. Las opciones sobre bonos del Tesoro son el activo más infravalorado en este momento.
Quién pierde:
Primero — los tenedores de bonos a largo plazo. El rendimiento de los bonos del Tesoro a 10 años ya ha superado el 4,6%. Si la Fed señala una subida de tasas —y Bowman el 29 de mayo dejó esa puerta abierta— los bonos a largo plazo caerán otro 5-8%.
Segundo — las acciones tecnológicas con alta carga de deuda. Se beneficiaron de las expectativas de recortes de tasas en 2026. Esas expectativas ahora están muertas. Tesla, Amazon y otras historias "dólar" serán revalorizadas a la baja.
Tercero — los mercados emergentes que descontaron una flexibilización de la Fed en la segunda mitad de 2026. Si las tasas se mantienen altas y el dólar sigue fuerte, la deuda denominada en dólares se vuelve inmanejable. India, Brasil, Sudáfrica: todos bajo presión.
Lo que los medios omiten
La principal idea no obvia que falta en las noticias sobre la encuesta de Reuters: Kevin Warsh no es solo un "nuevo presidente". Es un presidente que ha criticado públicamente las políticas de dinero fácil de Bernanke, Yellen y Powell, e insistió en una reducción "más moderada" del balance de la Fed. Cree que años de política laxa de la Fed son la causa raíz de las actuales presiones inflacionarias.
¿Qué significa esto en la práctica? Significa que Warsh se resistirá a los recortes de tasas incluso más que Powell. Y será menos sensible a la presión política de Trump, quien simultáneamente lo nombró y exige recortes de tasas. Esto crea una dinámica única: un presidente restrictivo bajo un presidente expansivo.
Un segundo factor oculto: Bowman, el 29 de mayo, dijo algo que los mercados ignoraron, pero no deberían haberlo hecho. Afirmó que la Fed podría "mirar más allá del shock energético si mantiene la confianza en la política monetaria", y que reaccionar a un shock energético temporal podría dañar innecesariamente la economía. Esto es una señal: la Fed está dispuesta a tolerar una inflación más alta durante más tiempo de lo que el mercado espera si ayuda a preservar el empleo. Pero hay un matiz: Bowman también agregó que si las interrupciones duran "hasta la segunda mitad del año", podríamos ver efectos más amplios sobre la inflación.
Un tercer hecho que no se menciona: la brecha entre las expectativas de los economistas (encuesta de Reuters) y las expectativas del mercado (futuros) es la más amplia en dos años. Los futuros descuentan una probabilidad del 30% de una subida de tasas para finales de 2026, mientras que la mayoría de los economistas en la encuesta de Reuters aún prevén que las tasas se mantengan sin cambios o vean un recorte. Una brecha así no puede persistir por mucho tiempo. O los economistas están equivocados, o los mercados lo están. Y lo que está en juego es muy alto.
Pronóstico: próximos 30 días y 90 días
30 días:
La reunión de la FOMC del 16 y 17 de junio será la primera de Kevin Warsh como presidente. Espero que las tasas se mantengan sin cambios en el rango del 3,50%-3,75%. Esto es casi un consenso.
Pero la clave será el lenguaje del comunicado y la conferencia de prensa. Si Warsh señala una "disposición a actuar" (es decir, subir tasas) si las presiones inflacionarias persisten, espere una venta inmediata de bonos. Si enfatiza la "naturaleza temporal" del shock energético, los mercados respirarán aliviados y el dólar se debilitará ligeramente.
Mi pronóstico: Warsh será más duro de lo que el mercado espera. Necesita demostrar que su reputación restrictiva no es palabrería.
90 días:
Para finales de agosto, mucho dependerá de Oriente Medio. Si la guerra se prolonga, el petróleo se mantiene por encima de los 90 dólares por barril y la inflación no cede, la Fed se verá obligada a subir las tasas al 4,00%-4,25% para finales de 2026. Si se alcanza un alto el fuego (poco probable dada la retórica de Trump), las tasas se mantendrán y los mercados comenzarán a descontar recortes en 2027.
El primer escenario es más probable. Nomura ya ha trasladado su pronóstico para el primer recorte de junio a septiembre de 2026, y luego revisó las expectativas hacia un endurecimiento. BofA también ve un riesgo asimétrico hacia una subida de tasas.
Pronóstico editorial
Activo: Bonos del Tesoro estadounidense a 10 años (US10Y).
Dirección: Caída del precio (aumento del rendimiento) de 10 a 15 puntos básicos en las próximas 48-72 horas. Espero que los rendimientos se muevan hacia el 4,70%-4,75%.
Niveles clave: Rendimiento actual en torno al 4,60%; resistencia en 4,65%; una ruptura por encima de 4,65% abriría el camino hacia 4,75%-4,80%.
Nivel de confianza: Alto (80%).
Riesgo principal: Una declaración inesperada de Warsh antes de asumir el cargo en la que exprese una "necesidad urgente de apoyar el crecimiento económico" (es decir, una señal de flexibilización). Esto hundiría los rendimientos al 4,40%-4,45% en 24 horas y desencadenaría un repunte de los bonos. Sin embargo, dada la reputación de Warsh como "halcón de la inflación", este riesgo es extremadamente bajo.
La opinión editorial no es una recomendación de inversión.
— Editorial Team