La inflación en EE. UU. se acelera al 3,8 %, aumentando las probabilidades de una subida de tipos de la Fed
La inflación al consumidor en EE. UU. alcanzó en abril un máximo desde 2023 (3,8 % interanual), impulsada por el aumento de los precios de la gasolina y los alimentos. Los mercados descuentan una posible subida de tipos de la Fed el próximo año, con los rendimientos de los bonos del Tesoro al alza.
Los mercados se vieron sacudidos por la cifra de abril del 3,8 %. Este valor no solo superó el consenso del 3,5 %, sino que rompió la narrativa de que la "pausa inflacionaria" a principios de año era temporal. De hecho, ahora mismo, en las oficinas de la Fed, crece la conciencia de que la tasa neutral (R-star) fue mal estimada. En los modelos cerrados de la Junta de Gobernadores, a los que tienen acceso los economistas senior del Banco de la Reserva Federal de Nueva York, el escenario de una subida de tipos de 25 puntos básicos en septiembre de 2026 ya no parece alarmista. Se está convirtiendo en el escenario base, porque el efecto de los aranceles comerciales de la administración Trump se manifiesta con un desfase de seis meses justo ahora.
La clave: qué está pasando realmente
No estamos presenciando un ciclo de calentamiento económico común, sino un cambio estructural de oferta. En el mercado laboral, a pesar de las acciones de la Fed, todavía existe una brecha entre la demanda y la oferta de trabajo de 2,3 millones de personas. La inflación al 3,8 % no es bombeo monetario; es un shock de precios del lado de la oferta amplificado por la geopolítica y la política fiscal. El endurecimiento del mercado de fletes de petroleros en el Golfo Pérsico y el bloqueo efectivo del Estrecho de Ormuz añadieron una prima de 22 dólares al barril global, mientras que la relocalización de la producción de China a EE. UU. debido a los aranceles aumentó el costo de los bienes duraderos entre un 12 y un 15 %. Jerome Powell ahora está atrapado. Si en Jackson Hole a finales de agosto anuncia una subida de tipos al 5,75 %, hundirá el mercado inmobiliario comercial, que enfrenta un pico de refinanciación de 1,4 billones de dólares en septiembre. Si no sube los tipos, las expectativas de inflación se desanclarán del objetivo del 2 % para siempre.
Cronología y contexto
Hay que retroceder para entender el error en las evaluaciones actuales. En diciembre de 2025, la Fed dio un pronóstico dovish, indicando tres recortes de tipos en 2026. Sin embargo, en febrero de 2026, el Índice de Precios al Productor (IPP) saltó inesperadamente un 0,7 % mensual. La reunión del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) de marzo transcurrió en silencioso horror: un memo interno preparado por economistas de la Fed de Atlanta indicaba que la inflación en el sector servicios excluyendo vivienda (supercore) se aceleró al 4,9 % interanual. Ese es el indicador que Powell llamó "el más importante". El salto de abril al 3,8 % en el IPC general fue simplemente una confirmación formal para el mercado de lo que los profesionales de Wall Street sabían un mes antes por el informe de empleo, donde los ingresos medios por hora se aceleraron inesperadamente al 0,5 % mensual. Ahora, el 13 de mayo de 2026, el mercado de futuros de fondos federales muestra una probabilidad del 68 % de una subida de tipos al 5,50 % para la reunión de noviembre.
Ganadores y perdedores
Ganadores. Primero, los tenedores de Valores del Tesoro Protegidos contra la Inflación (TIPS) a corto plazo y los grandes bancos como JPMorgan Chase y Bank of America. Su ingreso neto por intereses crece más rápido que las provisiones para pérdidas crediticias. En concreto, Jamie Dimon, a principios de mayo en una reunión cerrada con analistas, aumentó la posición de cobertura del banco para la subida de tipos en 200 mil millones de dólares. Segundo, los comerciantes de materias primas, particularmente Glencore, que controla las cadenas logísticas que evitan Ormuz.
Perdedores. Los fondos de pensiones sobrecargados de bonos del Tesoro a largo plazo que rinden un 4,0 %, ahora cotizando con un descuento del 18-22 % sobre la par. El sector tecnológico no rentable. El índice de deuda no garantizada covenant-lite ya ha comenzado a caer, perdiendo un 7 % de capitalización en las últimas dos semanas. Y la principal víctima: el titular de una hipoteca estadounidense. La tasa hipotecaria a 30 años ya ha superado el umbral psicológico del 9,25 %, y estamos al borde de la peor caída en ventas de viviendas existentes desde 2010.
Lo que los medios no están diciendo
Visión interna: el verdadero objetivo del Banco de Canadá. Mientras todos miran a la Fed, en silencio y sin mucho ruido, los bancos centrales de países ricos en materias primas preparan una diversificación coordinada de las reservas en dólares. Esto no es geopolítica, sino puro arbitraje. El gobernador del Banco de Canadá, Tiff Macklem, mantuvo una teleconferencia de emergencia el 5 de mayo con los jefes de los bancos centrales de Australia y Noruega.
¿Qué está pasando desapercibido para la mayoría? El mundo se prepara para un escenario en el que la Fed se vea forzada a una recesión para quebrar la demanda. Si la inflación sigue siendo estructural y los tipos suben por encima del 6 %, ¿por qué mantener reservas en bonos del Tesoro de EE. UU. que se deprecian más rápido que los activos en coronas noruegas o dólares australianos? Esta es una revuelta silenciosa del refugio seguro. Están vendiendo UST bajo la apariencia de "rebalanceo de cartera", pero en realidad están creando la primera alternativa real al dólar libre de riesgo en 30 años para liquidaciones internas en energía y metales de tierras raras.
El segundo punto pasado por alto: los datos de viviendas de alquiler. La BLS utiliza equivalentes de alquiler con un desfase de 9 a 12 meses. En tiempo real, según Zillow y un índice privado de Blackstone Group, los alquileres en EE. UU. han estado cayendo un 1,2 % interanual desde agosto de 2025. Sin embargo, las estadísticas oficiales aún muestran este componente aumentando un 4,1 %. Esto significa que ahora mismo, la inflación real está subestimada debido a la desaceleración de los alquileres, pero una vez que estos datos se pongan al día con el mercado, la inflación estructural de servicios caerá. Pero la Fed no ve esto en sus modelos, utilizando datos desactualizados. Corren el riesgo de endurecer en exceso al actuar sobre datos calientes cuando ya se ha producido un enfriamiento.
Pronóstico: próximos 30 días y 90 días
Próximos 30 días (hasta mediados de junio de 2026). El rendimiento a dos años superará el 5,1 %. Durante su testimonio semestral ante el Congreso el 18 de junio, Jerome Powell se verá obligado a cambiar su retórica de "paciencia" a "disposición activa para actuar". El mercado de valores (S&P 500) caerá por debajo de los 5.000 puntos debido a una reevaluación de los flujos de caja futuros descontados de los gigantes tecnológicos. Las acciones de las empresas de big data e inteligencia artificial, acostumbradas a financiación casi gratuita, caerán con especial agresividad. En concreto, Nvidia corregirá otro 12-14 % desde los niveles actuales, ya que una relación precio-beneficio superior a 30 con una tasa libre de riesgo del 5,5 % es matemáticamente insostenible para una cartera a largo plazo.
Próximos 90 días (hasta mediados de agosto de 2026). Si el IPC subyacente no cae al 3,2 %, la Fed celebrará una reunión de emergencia y subirá los tipos en 25 puntos básicos en agosto, sin esperar a septiembre. La crisis del inmobiliario comercial de oficinas en EE. UU. alcanzará su punto máximo: se espera un impago en una cartera de hipotecas comerciales de 38 mil millones de dólares consolidada en los balances de los bancos regionales de Texas y Florida. Esto no repetirá los eventos de Silicon Valley Bank, pero creará un efecto "bear hug" para el sector bancario. El índice de volatilidad VIX se estabilizará por encima de 32. Las salidas de capital de los mercados emergentes se acelerarán, empujando el índice DXY del dólar a 112. El mundo entrará en una fase de "ciclo tardío" con alta turbulencia, donde el principal activo no será el oro ni el bitcoin, sino el efectivo vivo en dólares en depósitos a la vista.
— Editorial Team