Casi el 20% de los bancos rusos han dejado de ser rentables desde principios de 2026
Según el Banco Central, el número de bancos no rentables en la Federación Rusa se ha multiplicado por 1,8 hasta alcanzar las 60 entidades (19,7% del mercado) en medio de una política monetaria restrictiva prolongada y la reducción de los márgenes.
[Esencia]: Lo que realmente está sucediendo
El sector bancario ruso está entrando en una fase de estratificación oculta pero rápida. La cifra del 19,7% de bancos no rentables es solo la punta del iceberg. Lo que queda detrás de las estadísticas oficiales: de estas 60 entidades, al menos 15-17 están en un estado cercano a perder el capital de nivel 1. Esto significa que formalmente aún operan, pero cualquier movimiento brusco del mercado —un impago de un gran prestatario, un pico cambiario o una gran retirada de depósitos— las llevará al límite.
Hablo con gestores de riesgos de los 50 principales bancos, y el panorama es alarmante. La tasa clave del 21% anual lleva casi seis meses vigente, y la compresión del margen neto de intereses ha alcanzado un nivel crítico. En una economía sana, el diferencial entre el coste de financiación y el rendimiento de los activos es de 3 a 5 puntos porcentuales. Actualmente, para los bancos regionales, se ha reducido a 1,2-1,8 puntos. Esto no es suficiente ni siquiera para cubrir los gastos operativos, y mucho menos para las provisiones.
El problema real es más profundo que la "política monetaria restrictiva". Desde marzo de 2026, han entrado en vigor nuevas regulaciones del Banco Central sobre límites macroprudenciales para préstamos al consumo no garantizados. Esto ha afectado a los bancos pequeños que históricamente obtenían ingresos de los préstamos minoristas de alto margen. Los grandes actores han absorbido estas restricciones gracias a ventajas tecnológicas en la calificación crediticia y la venta cruzada. Los pequeños no.
Es notable que exactamente la mitad de los bancos no rentables son entidades con un capital equivalente a menos de 1.000 millones de dólares. Están atrapados entre el aumento de los costes de los pasivos (depósitos minoristas al 18-20% anual) y la imposibilidad de colocar estos fondos a rendimientos adecuados. Los prestatarios corporativos no están dispuestos a tomar préstamos al 24-27%, y los que sí están dispuestos ya tienen cargas de deuda máximas.
Cronología y contexto
Si retrocedemos, esta crisis no empezó a formarse hoy. En septiembre de 2025, el Banco Central subió la tasa del 19% al 21%, y ese fue el punto de inflexión. Hasta entonces, los bancos se mantenían gracias a los colchones de capital acumulados en 2023-2024 y a la revalorización de los activos en moneda extranjera.
El segundo golpe llegó en febrero de 2026. El regulador exigió a los bancos que constituyeran reservas adicionales para préstamos a empresas con alta carga de deuda (ratio de cobertura de intereses inferior a 2,5). Esto incrementó inmediatamente las contribuciones a reservas en un 15-20% para las carteras de préstamos a pymes. Este segmento es el pilar de los bancos pequeños.
El tercer factor es la compresión de los ingresos por comisiones. Desde el 1 de enero de 2026, entraron en vigor las enmiendas a la ley del Sistema Nacional de Pagos, que limitan las comisiones de adquirencia para bienes y servicios de importancia social. Para los bancos con una alta proporción de negocio transaccional, esto supone una pérdida de 0,3-0,5 puntos porcentuales de los ingresos netos por comisiones. Parece menor, pero con un margen del 1,5-2%, es crítico.
Quién gana y quién pierde
Los ganadores —y esto es crucial entenderlo— no son solo los "grandes bancos", sino específicamente Sberbank y otros 3-4 bancos estatales. Tienen tres ventajas. Primera: acceso a financiación a través de programas gubernamentales y depósitos presupuestarios a tasas 1,5-2 puntos por debajo del mercado. Segunda: tecnología de fijación de precios basada en el riesgo: segmentan a los prestatarios con mayor precisión y prestan a quienes realmente pueden pagar la deuda al 24% anual. Tercera: economías de escala en gastos operativos. El coste de atender a un cliente minorista de Sberbank ya ha caído por debajo de los 12 dólares al año, mientras que para un banco regional ronda los 35-40 dólares.
Pierden los bancos del tercer y cuarto centenar por activos. Pero hay un grupo no obvio de víctimas: los bancos cautivos de grupos industriales. Conozco al menos tres casos en los que bancos corporativos dentro de holdings industriales financiaron en secreto proyectos no rentables de la empresa matriz mediante esquemas que involucraban pagarés y notas de crédito no estándar. En medio del aumento de las reservas y una supervisión más estricta, estos esquemas están siendo descubiertos, y el capital se derrite ante nuestros ojos. Según mi información, uno de estos bancos ya ha recibido una orden del Banco Central para acumular reservas adicionales equivalentes al 45% de su capital de nivel 1.
Lo que los medios no dicen
El primer hecho no mencionado: el Banco Central está permitiendo deliberadamente la limpieza del sector mediante quiebras. No es una política de "rehabilitación", sino una política de expulsión de los actores débiles. En los últimos 60 días, se han celebrado tres reuniones a puerta cerrada en el Departamento de Supervisión Bancaria, discutiendo un escenario de reducción del número de bancos a 200-220 para finales de 2027 (actualmente 304). Oficialmente no lo dirán, pero los informantes confirman: el regulador no salvará a los bancos con márgenes operativos negativos.
El segundo hecho que los medios pasan por alto: la falta de rentabilidad del sector bancario está directamente relacionada con el estado del mercado inmobiliario comercial. Alrededor del 12-15% de las carteras de préstamos de los bancos medianos están garantizadas por centros comerciales y de oficinas en ciudades de más de un millón de habitantes. Desde principios de año, las tasas de ocupación de estos inmuebles han caído en promedio 7-9 puntos porcentuales, y los alquileres en equivalente en dólares han bajado un 20-25%. Las garantías se deprecian, los ratios LTV (préstamo-valor) aumentan y los bancos se ven obligados a constituir reservas adicionales. Es un círculo vicioso.
Pronóstico: próximos 30 días y 90 días
30 días (hasta el 8 de junio de 2026):
Espero la primera revocación de licencia de alto perfil de un banco entre los 150 primeros por activos. No será una revocación técnica, sino un caso de rehabilitación: un banco con un agujero de capital donde la Agencia de Seguro de Depósitos anunciará pagos a los depositantes. El importe de los pagos del seguro podría rondar los 450-500 millones de dólares equivalentes. El mercado reaccionará con una salida a corto plazo de depósitos de bancos privados a bancos estatales: en mi estimación, unos 2.500-3.000 millones de dólares se trasladarán en dos semanas.
Además, el Banco de Rusia en su reunión del 13 de junio mantendrá la tasa en el 21%. Esto ya está descontado, pero supongo que la retórica del regulador será más dura de lo esperado; posiblemente la presidenta Elvira Nabiullina mencionará un escenario de subida al 22-23% si la presión inflacionaria no cede. Esto afectará aún más a los precios de los bonos bancarios: los rendimientos de las emisiones subordinadas podrían saltar 50-70 puntos básicos.
90 días (hasta el 7 de agosto de 2026):
Para finales del verano, el número de bancos no rentables alcanzará las 75-80 entidades, es decir, alrededor del 25% del sector. Se desencadenará un efecto cascada: los bancos pequeños y medianos empezarán a perder clientes corporativos que se mudan a bancos estatales en busca de estabilidad. Esto comprimirá aún más su base de ingresos.
El principal escenario no obvio que veo: el Banco Central podría aplicar un procedimiento acelerado para fusionar bancos en dificultades con grandes actores sin rehabilitación formal. En esencia, son fusiones forzadas con prima cero para los accionistas del banco adquirido. Los primeros acuerdos de este tipo podrían tener lugar en julio-agosto, y no involucrarán a Sberbank (no está interesado) sino a bancos estatales de segundo nivel, por ejemplo, PSB o Rosselkhozbank. Obtendrán la base de clientes y parte de los activos productivos, mientras que los accionistas de los bancos adquiridos no obtendrán prácticamente nada.
Para los inversores, la señal es clara: la volatilidad en el sector bancario ruso aumentará en los próximos 90 días. Los tenedores de bonos subordinados de bancos privados del tercer centenar deberían evaluar seriamente el riesgo de amortización de cupones o conversión en capital si el ratio de capital ordinario de nivel 1 cae por debajo del 5,125%. Esto no es pánico, es cálculo, y prefiero decirlo ahora antes de que sea demasiado tarde.
— Editorial Team