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Criptomonedas confiscadas en Rusia: por qué no ingresan al presupuesto

En Rusia no existe un mecanismo para vender las criptomonedas confiscadas, a pesar de haber sido reconocidas como propiedad. Esto implica que el presupuesto no recibe ingresos por activos incautados ya en 2021.

¿Por qué Rusia no está gastando los bitcoins confiscados?
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Por qué Rusia no puede utilizar su criptomoneda confiscada y qué significa eso para el presupuesto

Rusia ha reconocido oficialmente la criptomoneda como propiedad, pero aún así no puede convertir los Bitcoin incautados y otros activos digitales en dinero real para el presupuesto estatal. Es como si la policía encontrara un cofre lleno de monedas de oro, pero no tuviera la llave del banco para canjearlas.

En una mesa redonda celebrada en el Consejo de la Federación, la fiscal superior Madina Dolgieva, de la Fiscalía General, confirmó que, a pesar de una ley aprobada en febrero, el gobierno simplemente carece de un mecanismo para vender la criptomoneda confiscada y transferir las ganancias al tesoro nacional. La primera sentencia judicial que ordenaba la confiscación de dicho activo se dictó en 2021, y hasta hoy sigue sin ejecutarse.

¿Por qué no se puede vender directamente la criptomoneda?

El problema no es que el gobierno no quiera vender la criptomoneda. El asunto es que, según la ley, esta tarea corresponde al Servicio Federal de Bienes Incautados (FSSP). Sin embargo, el FSSP no cuenta ni con las herramientas técnicas ni con la autoridad legal necesarias para almacenar, transferir o vender de forma segura los activos digitales.

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Imaginemos el FSSP como un almacén donde se guardan bienes confiscados: coches, cuadros, joyas. Ahora pensemos en una billetera digital que contiene Bitcoin y que es llevada a ese almacén. El personal no tiene ni la contraseña ni el conocimiento para acceder a ella, y tampoco está autorizado a entregarla a alguien que sepa cómo manejarla. La ley prohíbe explícitamente “transferir” simplemente este tipo de activo a otro organismo sin un procedimiento claro establecido.

¿Cuánto dinero está bloqueado?

Las cifras exactas siguen siendo confidenciales, pero Dolgieva señaló que el valor de la criptomoneda confiscada ha aumentado considerablemente desde 2021. En aquel entonces, un Bitcoin valía aproximadamente entre 30.000 y 50.000 dólares; hoy supera los 70.000–80.000 dólares. Esto significa que el gobierno posee formalmente activos que podrían generar miles de millones de rublos en ingresos, si tan solo pudieran ser liquidados.

Esto es lo que sabemos:

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  • La primera decisión judicial de confiscar criptomonedas data de 2021.
  • Desde entonces, se han emitido más sentencias de este tipo.
  • Ninguna de ellas ha podido llevarse a cabo debido a la falta de un mecanismo de venta.
  • La criptomoneda se utiliza cada vez más en esquemas criminales, no solo Bitcoin, sino también otros activos digitales.

¿Qué impide crear dicho mecanismo?

La legislación avanza a paso lento. Aunque en febrero de 2026 se aprobó una ley que equipara la moneda digital con la propiedad y permite su incautación, dicha norma no aborda la fase de “realización”. En otras palabras, el gobierno puede confiscar criptomonedas, pero no puede venderlas.

Para hacer esto posible, se requieren enmiendas adicionales: definir quién custodiará las claves privadas, especificar qué plataformas deberían utilizarse para las ventas y establecer medidas para minimizar el riesgo de hackeos o pérdidas de fondos. Sin estos cambios, el FSSP sigue siendo un “almacén sin cerradura”.

Puntos clave

  • La criptomoneda está reconocida como propiedad, pero el gobierno no puede venderla debido a lagunas legales.
  • La primera sentencia de confiscación data de 2021, y nunca ha sido ejecutada.
  • El FSSP carece de las herramientas necesarias para gestionar activos digitales.
  • El valor de estos activos ha aumentado significativamente, dejando al presupuesto sin ingresos potenciales.
  • La criptomoneda se ha convertido en parte de la economía criminal, mientras que los marcos regulatorios siguen rezagados.

¿Qué significa esto para los ciudadanos comunes?

Si el gobierno no puede aprovechar los activos confiscados, pierde ingresos que podrían haber financiado programas sociales, obras viales o iniciativas de salud. Además, la ausencia de reglas claras genera incertidumbre jurídica: incluso los propietarios de criptomonedas de buena fe pueden enfrentar riesgos si sus activos quedan involucrados en una investigación. En última instancia, esta situación pone de relieve que Rusia aún no está preparada para gestionar eficazmente los activos digitales, tanto desde el punto de vista de la justicia penal como del económico.

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— Editorial Team

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