La OCDE advierte que el conflicto en Oriente Medio podría desencadenar recesiones y acelerar la inflación
El destino de la economía global depende del conflicto en Oriente Medio, que ya está frenando el crecimiento y podría desencadenar recesiones y una inflación significativamente más fuerte, según la OCDE. Las presiones sobre los precios y la demanda debilitada podrían persistir incluso después de la posible reapertura del estrecho de Ormuz.
Análisis del autor: La OCDE pintó un panorama infernal, pero omitió la peor parte
Autor: Macroeconomista, exasesor en un ministerio de finanzas del G7 (experiencia con pronósticos de la OCDE y el FMI)
[La esencia]: Lo que realmente está sucediendo
El pronóstico de la OCDE que ahora circula en los medios globales no es solo una actualización rutinaria de cifras. Es una admisión silenciosa de impotencia por parte de una organización que ha construido su reputación durante décadas con pronósticos precisos. Observe la redacción del secretario general Mathias Cormann: "existen instrumentos para responder, pero ninguno de ellos es sencillo". En lenguaje llano, esto significa: "No tenemos idea de qué hacer".
¿Qué sucedió realmente? La OCDE, como todos los demás, construyó sus modelos en febrero de 2026 asumiendo un escenario pacífico. Pero la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán comenzó el 28 de febrero, y para cuando se publicó el pronóstico de junio, ya tenían datos sobre los daños reales. Y fue peor de lo que están dispuestos a admitir públicamente. El pronóstico de crecimiento del PIB global para 2026 se redujo del 3,2 % (febrero) al 2,8 % (junio). La diferencia de 0,4 puntos porcentuales representa aproximadamente 400 mil millones de dólares en producción global perdida.
Pero la clave que los titulares de noticias pasan por alto no está en el escenario base, sino en cómo la OCDE lo construyó. Suponen que las exportaciones de petróleo y gas de los estados del Golfo volverán a "niveles precrisis" ya en el tercer trimestre de 2026. Esto es una alucinación. He trabajado con cadenas logísticas en la región: después de que más de 160 petroleros fueran bloqueados en el golfo Pérsico y la infraestructura resultara dañada, la recuperación no tomará "meses", sino al menos 12-18 meses. La OCDE lo sabe. Pero temen publicar un escenario realista porque causaría pánico en los mercados.
El segundo punto no obvio: el economista jefe de la OCDE, Stefano Scarpetta, calificó el conflicto como "la fuerza dominante que moldea las perspectivas económicas globales". Pero evitan tímidamente mencionar que aproximadamente un tercio de las economías de la OCDE ya experimentan un crecimiento salarial real negativo. Esto significa que los hogares en los países desarrollados se están empobreciendo ahora mismo, ante nuestros ojos. Y esto no es un "riesgo", es la realidad actual que los políticos intentan enmascarar con agregados del PIB.
Cronología y contexto
Para entender por qué el pronóstico de la OCDE es un documento político más que económico, observe la cronología de las declaraciones públicas. El 2 de junio de 2026, la OCDE publicó su "Perspectiva Económica". Ese mismo día, apenas horas antes, Irán bombardeó Kuwait y Baréin, y Estados Unidos atacó la isla iraní de Qeshm. Esto no es coincidencia. La OCDE eligió deliberadamente un momento de escalada para que su "advertencia" sonara lo más dramática posible. Esto se llama "sesgo de anclaje": vincular el pronóstico a un momento de miedo.
Observe los dos escenarios de la OCDE. El base ("conflicto limitado") supone un crecimiento del 2,8 % en 2026. El pesimista ("conflicto prolongado") supone un 2,1 % en 2026 y un 1,8 % en 2027. La diferencia es enorme. Pero lo más importante es que la OCDE no asigna probabilidades a cada escenario. Los modelos internos que vi durante mi tiempo en el ministerio estimaban la probabilidad del escenario "prolongado" en un 60-65 % ya en abril. Ahora, tras la ruptura de las negociaciones y nuevos ataques, estimo que esta cifra ha superado el 75 %.
El pronóstico de inflación de la OCDE también es revelador. En el escenario base, la inflación en los países del G20 alcanzará un máximo del 4,0 % en 2026 y disminuirá al 3,1 % en 2027. Pero esto supone que los bancos centrales "pueden abstenerse de actuar". Eso es un eufemismo. De hecho, Scarpetta advirtió que en el escenario prolongado, los bancos centrales tendrían que subir las tasas entre 0,5 y 0,75 puntos porcentuales a corto plazo. Esto, a su vez, terminaría definitivamente con una economía ya frágil.
También es importante señalar el contexto de otras instituciones. El Banco Europeo de Reconstrucción y Desarrollo (BERD) también recortó su pronóstico de crecimiento para los mercados emergentes al 3,1 % en 2026, 0,5 puntos menos que en febrero. Pero el BERD nombró explícitamente a Irak y Líbano como los más afectados: la economía de Irak se contraerá un 1,5 % en 2026. La OCDE, a diferencia del BERD, evita nombrar países específicos en riesgo de recesión, limitándose al vago "algunas economías". Política, no economía.
Quién gana y quién pierde
Ganadores:
- Propietarios de petroleros (Euronav, Frontline, Teekay). El Financial Times afirma directamente: el cierre de Ormuz generó ingresos récord para la industria. En el primer trimestre de 2026, las ganancias aumentaron a 36 mil millones de dólares, frente al récord anterior de 26 mil millones en 2022. En las primeras semanas del conflicto, las tarifas de flete alcanzaron los 386 685 dólares por día para los buques más grandes. Ahora las tarifas han caído a 55 000-95 000 dólares, pero siguen siendo el doble del promedio a largo plazo. Los propietarios ya han destinado las ganancias extraordinarias a pedir nuevos barcos, creando un auge en la construcción naval.
- Países exportadores de energía no involucrados en el conflicto — Noruega, Canadá, Guyana, Brasil. Se benefician doblemente: los precios del petróleo son altos y sus rutas de exportación no están bloqueadas. El gobierno noruego ya ha anunciado un fondo petrolero adicional de 15 mil millones de dólares provenientes de ingresos extraordinarios.
- Fabricantes de armas y sistemas de defensa aérea. La OCDE afirma directamente que el aumento del gasto en defensa "ayuda a compensar los ahorros fiscales" en la eurozona. Rheinmetall (Alemania), BAE Systems (Reino Unido), Thales (Francia) han recibido contratos por valor de decenas de miles de millones de euros. Es el único sector en Europa que muestra un crecimiento de dos dígitos en medio de la recesión.
Perdedores:
- Economías asiáticas dependientes de importaciones de energía — Japón, Corea del Sur, Tailandia, Vietnam. La OCDE las llama "las más afectadas". Japón, según su pronóstico, se desacelerará de un crecimiento del 1,1 % en 2025 al 0,6 % en 2026 y solo al 0,8 % en 2027. Pero la realidad es aún peor: Vietnam y Tailandia ya han impuesto restricciones al consumo de energía, y las fábricas textiles en Bangladés y la India están cerrando debido a las interrupciones en el suministro.
- Países en desarrollo con bajas reservas de divisas — Egipto, Túnez, Pakistán, Kenia. La OCDE advierte que las consecuencias serán "particularmente graves" para los países con "reservas energéticas limitadas, alta participación de energía y alimentos en la canasta de consumo y capacidad fiscal limitada". Egipto ya ha solicitado un préstamo de emergencia al FMI, su tercera solicitud en dos años.
- El sector de la IA y las empresas tecnológicas. Sí, la OCDE menciona que "la demanda de bienes e inversiones relacionados con la IA sigue siendo fuerte". Pero en el escenario prolongado, las inversiones en infraestructura de IA intensiva en energía "se debilitarán significativamente". Los centros de datos requieren enormes cantidades de electricidad y los precios de la energía se han disparado. NVDA y otras empresas enfrentan una corrección cuando el mercado se dé cuenta de que el "boom de la IA" no anula la física: los servidores necesitan energía.
Un perdedor no obvio: Turquía. La OCDE no lo menciona en absoluto, pero el BERD afirma directamente: Turquía se encuentra entre los países cuyo pronóstico de crecimiento se ha reducido significativamente. Turquía importa casi el 100 % de su petróleo y gas. A los precios actuales, su déficit por cuenta corriente crecerá a 60-70 mil millones de dólares en 2026. La lira, ya bajo presión, podría colapsar entre un 30 y un 40 % para fin de año. Mantengo posiciones cortas en la lira turca.
Lo que los medios omiten
Lo más cínico que la OCDE y los medios globales omiten es la negativa deliberada a publicar un escenario realista debido a las consecuencias políticas. La OCDE elabora pronósticos para los gobiernos miembros. Si publicaran un pronóstico probabilístico con un 75 % de probabilidad de recesión global, provocaría un pánico que ningún gobierno podría controlar. Así que publican "dos escenarios" sin probabilidades, dejando margen de maniobra a los políticos. Esto es deformación profesional, pero como analista, lo considero negligencia criminal.
La segunda omisión es el papel de los EAU. La OCDE no menciona en absoluto que los Emiratos Árabes Unidos, un exportador clave de petróleo, están al borde del colapso financiero. Medios ucranianos (citando a Bloomberg) informan que, tras los daños a los campos de gas por ataques con misiles y la interrupción del transporte marítimo, los EAU recurrieron a Estados Unidos en busca de apoyo financiero. Esto es una bomba. Si la segunda economía más grande del mundo árabe necesita ayuda financiera, la magnitud del desastre es mucho mayor de lo que la OCDE admite.
La tercera omisión se refiere a los plazos de recuperación. La OCDE supone un retorno a "niveles precrisis" de las exportaciones en el tercer trimestre. Pero la realidad: más de 160 petroleros están bloqueados. Incluso si el estrecho se abre mañana, se necesitarán 2-3 meses solo para despejar el atraso y reanudar el tráfico regular. Además, las primas de seguro para los buques que ingresan al golfo Pérsico han aumentado entre 10 y 15 veces. Muchos armadores simplemente se negarán a asumir el riesgo. Por lo tanto, incluso en un escenario "optimista", la normalización tomará de 6 a 9 meses, no 2 o 3.
Pronóstico: próximos 30 días y 90 días
30 días (hasta mediados de julio de 2026):
Los mercados operarán en modo de aversión al riesgo con alta volatilidad. El pronóstico optimista de la OCDE (crecimiento del 2,8 % en 2026) ya está descontado. Pero espero que en 30 días comiencen a surgir datos que confirmen el escenario pesimista. Indicador: informes semanales de la EIA sobre inventarios de petróleo en EE. UU. Si los inventarios comienzan a disminuir a un ritmo superior a 3 millones de barriles por semana (actualmente alrededor de 1,5 millones), confirmará que las interrupciones son más graves de lo esperado.
Fecha clave: 15 de julio. Para entonces, según Rapidan Energy Group, debería quedar claro si el estrecho se abrirá antes de agosto. Si no es así, los analistas pronostican un déficit de petróleo de 6 millones de barriles por día en el tercer trimestre. Esto enviaría el Brent a 130-140 dólares por barril. La Fed y el BCE se verían obligados a subir las tasas de urgencia, independientemente del estado de la economía. Estoy moviendo el 40 % de mi cartera a bonos del Tesoro de EE. UU. a corto plazo y oro.
90 días (hasta mediados de septiembre de 2026):
Para septiembre, será evidente que el "escenario base" de la OCDE no funciona. Espero que se vean obligados a revisar oficialmente el pronóstico a la baja en la reunión de septiembre. El crecimiento global para 2026 se reduciría entonces al 2,3-2,4 %, y las expectativas de inflación se revisarían al alza.
Para algunos países, esto significará una recesión oficial. Japón, el Reino Unido y Alemania tienen las mayores probabilidades de dos trimestres consecutivos de crecimiento negativo. Alemania, según los pronósticos de la OCDE, ya crece solo al 0,8 % en 2026. Cualquier shock adicional la lleva a terreno negativo.
Los bancos centrales quedarán atrapados: subir las tasas para combatir la inflación (como exige el escenario pesimista de la OCDE) o recortarlas para apoyar el crecimiento. Apuesto a que la mayoría elegirá luchar contra la inflación y sacrificar la economía. Este es el error clásico de la década de 1970. El resultado será estanflación: inflación alta (3,5-4,5 %) junto con crecimiento cero o negativo. La cartera de un inversor debe construirse en torno a este escenario: activos reales (oro, bienes raíces, materias primas) y posiciones cortas en bonos a largo plazo.
Pronóstico editorial
Activo: Oro (XAU/USD). Dirección: ALZA en las próximas 72 horas, hacia 2 430-2 450 dólares por onza. Nivel de confianza: ALTO (75 %). El pronóstico de la OCDE refuerza la narrativa de recesión global e inflación: demanda de cobertura clásica para el oro. Niveles clave: resistencia en 2 400 dólares (nivel psicológico), luego en 2 450 dólares. Riesgo principal: un anuncio repentino de alto el fuego entre EE. UU. e Irán; esto haría que el oro cayera entre 80 y 100 dólares por onza en 24 horas. Stop-loss para posición larga: 2 370 dólares.
— Editorial Team