Los mercados emergentes alcanzan nuevos récords en medio del auge de la IA
El índice MSCI Emerging Markets subió aproximadamente un 14% en 2026, superando significativamente al S&P 500. Los principales impulsores fueron las empresas tecnológicas asiáticas (Samsung, TSMC) que proporcionan infraestructura de IA, así como países exportadores de petróleo como Brasil.
Los mercados emergentes alcanzaron nuevos récords en medio del auge de la inteligencia artificial.
Introducción
2026 trajo una sorpresa inesperada para los inversores globales. Contrariamente a los pronósticos sombríos que predecían un colapso de las acciones de mercados emergentes debido a la escalada del conflicto en Medio Oriente y el aumento de los precios de la energía, el índice MSCI Emerging Markets no solo se mantuvo, sino que alcanzó nuevos máximos históricos, ganando aproximadamente un 14% en lo que va del año. Este resultado duplicó con creces el rendimiento del S&P 500 estadounidense, que subió solo un 5,6% en el mismo período.
Los principales impulsores de este repunte fueron dos factores aparentemente opuestos: la creciente demanda de infraestructura de inteligencia artificial (IA) y los altos precios de la energía que enriquecieron a los países exportadores de petróleo. Gigantes tecnológicos asiáticos como Samsung y TSMC, que proporcionan el hardware para la carrera global de IA, elevaron a los mercados bursátiles en su conjunto, mientras que Brasil y otros exportadores netos de energía convirtieron la crisis geopolítica en una fuente de superganancias. Detallaremos cómo los mercados emergentes lograron no solo sobrevivir en una zona turbulenta, sino también convertirse en líderes del crecimiento global.
Detalles del evento y cronología
Primer trimestre: montaña rusa en Medio Oriente
Los dos primeros meses de 2026 infundieron optimismo en los inversores. Los mercados asiáticos y otros emergentes subieron de manera constante gracias a la ola de demanda estructural de semiconductores y la flexibilización de la política monetaria global. Sin embargo, marzo trajo un cambio brusco en el sentimiento. Los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán y las posteriores acciones de represalia de Teherán, incluidos ataques contra aliados en el Golfo Pérsico, llevaron al cierre efectivo del Estrecho de Ormuz, una arteria clave del mercado petrolero mundial.
Los precios de la energía se dispararon a máximos de cuatro años, y los mercados globales se vieron afectados por un sentimiento de aversión al riesgo. Pero el pánico duró poco. A finales de abril, el índice MSCI EM no solo había recuperado sus pérdidas, sino que alcanzó nuevos récords. El principal soporte estructural que evitó el colapso del mercado fue el sector tecnológico asiático.
Auge tecnológico: Corea y Taiwán
Mientras la geopolítica empujaba los precios del petróleo al alza, los fabricantes de chips asiáticos publicaron resultados fenomenales. El índice KOSPI de Corea del Sur se disparó un 57%, y el TAIEX de Taiwán subió un 34%. El principal indicador de la industria, Samsung, vio aumentar sus acciones un 84% en lo que va del año. El gigante de semiconductores TSMC también reportó un crecimiento de capitalización de dos dígitos.
Este auge tecnológico compensó completamente a Corea del Sur y Taiwán por el hecho de que importan aproximadamente el 70% de su petróleo crudo de Medio Oriente. El aumento de los precios de la energía, que debería haber afectado a sus economías, fue compensado por el sentimiento positivo de los inversores en torno a su posición dominante en la cadena global de producción de chips. En efecto, la infraestructura de IA se convirtió en un escudo para estos mercados contra los shocks externos.
Soberanía energética de Brasil
Brasil se destacó por separado en este contexto. El índice Bovespa ganó un 16%, y la razón principal es la independencia energética. Al convertirse en exportador neto de petróleo en 2017, Brasil no solo evitó daños por la crisis de Medio Oriente, sino que también obtuvo ingresos adicionales por el aumento de los precios globales. Se espera que para 2030 la producción del país alcance los 4,76 millones de barriles por día. El ETF iShares MSCI Brazil ha cuadruplicado su volumen en el último año, hasta los 12 mil millones de dólares.
Impacto y significado (para el mundo, la industria, la sociedad)
Reevaluación de las cadenas de suministro globales
Se ha producido una importante reevaluación del papel de los mercados emergentes. Los inversores que buscan alternativas a las acciones estadounidenses sobrevaloradas (el S&P 500 cotiza con un PER de 28,9 frente al 18,4 del MSCI EM) están dirigiendo cada vez más su atención a los países de segundo nivel. El auge de la IA requiere enormes cantidades de recursos: desde cobre y aluminio (para cables y refrigeración de centros de datos) hasta metales de tierras raras. Esto crea una ventana de supermaterias primas de una década para Chile, Perú, Indonesia y países africanos.
Cambio en la estructura del capital global
Se está produciendo un cambio tectónico: las corporaciones globales de telecomunicaciones y alta tecnología que construyen centros de datos (Microsoft, Amazon, Google) se ven obligadas a invertir en capacidad ubicada en países en desarrollo. Los analistas de Bank of America predicen que el gasto de capital total (CAPEX) de los hiperescaladores crecerá de 154 mil millones de dólares en 2023 a más de 600 mil millones para 2027. Gran parte de este dinero terminará en las cuentas de los fabricantes de componentes de Taiwán, Corea y Malasia.
Polarización del mundo: Estados Unidos y China
Según un informe de McKinsey que identificó 18 áreas de competencia futura (desde IA y nube hasta vehículos eléctricos), Estados Unidos y China juntos controlan aproximadamente el 90% de la capitalización de mercado en estas industrias de rápido crecimiento. Esto significa que del 14% de crecimiento del MSCI EM, la mayor parte fue capturada por unos pocos países que pueden ofrecer alta tecnología (Taiwán, Corea) o materias primas (Brasil, estados del Golfo). Otros mercados emergentes corren el riesgo de quedar fuera de esta fiesta.
Reacción de los actores clave
Gigantes institucionales
UBS mantiene una sobreponderación en China, calificaciones neutrales en Taiwán y Corea, e infraponderación en India. Los estrategas del banco esperan un crecimiento significativo de las acciones de EM en 2026, pronosticando un rendimiento de aproximadamente el 9% para el índice MSCI EM, impulsado por el sector tecnológico. UBS cree que el comercio de IA aún está en sus primeras etapas, y las empresas que generan ingresos reales de la IA continuarán superando al mercado.
Fondos soberanos y flujos
Matthews Asia señala en su revisión que los inversores rotaron activamente de los gigantes chinos a acciones coreanas y taiwanesas cuando comenzó el conflicto en Medio Oriente. El mercado chino cayó casi un 9% en el primer trimestre, mientras que los fondos centrados en aristócratas de dividendos latinoamericanos, por el contrario, experimentaron fuertes entradas.
Política de valorización en Corea
Las autoridades surcoreanas, aprovechando el momento, están promoviendo activamente reformas de gobierno corporativo (Value-Up), que incluyen recompras de acciones obligatorias, para eliminar el descuento coreano: la tradicional infravaloración de las empresas locales en comparación con sus pares globales. Esto avivó aún más el interés extranjero en el mercado.
Pronóstico y conclusiones
Perspectivas a corto plazo (6-12 meses)
Según los expertos de Neuberger Berman, los mercados emergentes recibirán un viento de cola de la IA durante los próximos 12 a 18 meses a través de los precios de las materias primas y la demanda de componentes. Esto es favorable para las monedas de los países exportadores (real brasileño, peso chileno, rand sudafricano). Sin embargo, las altas tasas de interés en Estados Unidos y un dólar fuerte pueden limitar el apetito por el riesgo.
Desafíos a largo plazo (5-10 años)
Aquí, los expertos coinciden en que los mercados emergentes pueden enfrentar problemas. Si la IA realiza su potencial de crecimiento principalmente en el sector de servicios en lugar de en la manufactura (que domina en EM), la brecha entre las economías desarrolladas y en desarrollo podría ampliarse. Un estudio del FMI muestra que las ganancias de productividad de la IA en Estados Unidos podrían alcanzar el 5,4% del PIB, mientras que en América Latina solo el 3,2%. Sin una inversión masiva en I+D y sin abordar los cuellos de botella de infraestructura, muchos países corren el riesgo de seguir siendo meros proveedores de recursos para las innovaciones de otros.
Conclusión para el inversor
El mercado emergente está experimentando un cambio estructural. El dinero barato se ha agotado, reemplazado por una apuesta por activos reales: chips, cobre, petróleo e infraestructura intensiva en capital. Hoy, los inversores se enfrentan a una elección: comprar el caro pero tecnológico S&P 500 con alta concentración de riesgo en las Siete Magníficas, o entrar en el más barato y diversificado MSCI EM, que tiene sus propias pepitas de oro (Samsung, Vale, Petrobras) capaces de competir con los líderes globales.
El principal riesgo sigue siendo geopolítico: cualquier nueva escalada o una guerra comercial total entre Estados Unidos y China podría cerrar instantáneamente esta fiesta de crecimiento. Sin embargo, la dinámica actual muestra que el auge de la IA y la reestructuración de las cadenas de suministro son tendencias poderosas capaces de superar incluso las noticias más negativas de los puntos calientes del mundo.
— Editorial Team