Volver al inicio

Estanflación en la Eurozona: Por qué el BCE niega los riesgos

Análisis de las declaraciones de Christine Lagarde sobre los riesgos de estanflación en la Eurozona en medio del aumento de la inflación y la recesión en Alemania. Se examinan los escenarios ocultos del BCE, la división en el Consejo de Gobierno y los verdaderos beneficiarios de la crisis. Se proporciona un pronóstico de la evolución de la situación a 30 y 90 días.

El BCE niega la estanflación pero ya prepara un escenario
Advertisement 728x90

Lagarde advierte sobre riesgos de estanflación en la eurozona

Christine Lagarde pidió un enfoque cauteloso en la política monetaria ante un repunte de la inflación al 3% y una caída de la producción industrial en Alemania, calificando la situación como "incertidumbre enorme".


Lagarde contra la realidad: por qué el BCE niega la estanflación que ya se prepara para afrontar

El núcleo: qué está pasando realmente

Esto es un caso clásico de intervención verbal: Christine Lagarde rechaza públicamente el término "estanflación" precisamente porque la economía de la eurozona está peligrosamente cerca de ella. Calificó la palabra como "término pegadizo de los años 70" y afirmó que la situación actual no tiene nada que ver con ella. Pero si miras los números, no la retórica, el panorama es alarmante: la inflación en abril saltó al 3% desde el 2,6% de marzo, los precios de la energía se dispararon un 10,9%, la producción industrial alemana está cayendo, y la Comisión Europea ya advirtió en marzo del riesgo de un "shock estanflacionario" con una pérdida de 0,4-0,6 puntos porcentuales del PIB.

Google AdInline article slot

De hecho, el BCE está atrapado: el repunte de la inflación exige una subida de tipos, mientras que la economía tambaleante exige un recorte. Lagarde intenta ganar tiempo hasta la reunión de junio, cuando, según sus propias palabras, el Consejo de Gobierno dispondrá de datos suficientes para la "decisión correcta". El problema es que para junio los datos podrían ser aún peores.

Cronología y contexto

Las señales de advertencia se acumulan desde principios de año. El 27 de marzo, el comisario europeo Valdis Dombrovskis declaró oficialmente: "Corremos el riesgo de sufrir un shock estanflacionario, una situación en la que la desaceleración del crecimiento coincide con el aumento de la inflación". Al mismo tiempo, la Comisión Europea estimó que, en un escenario adverso, el crecimiento del PIB de la UE en 2026 podría ser solo del 0,8-1,0% frente al 1,4% previsto.

El 29 de abril, Eurostat publicó los datos de inflación de abril, y fueron peores que el consenso del 2,9%. El crecimiento de los precios se aceleró al 3,0%, impulsado principalmente por la energía: +10,9% tras el +5,1% de marzo. Esto es una consecuencia directa del conflicto en Oriente Medio y el bloqueo del estrecho de Ormuz: el crudo Brent se mantiene por encima de los 100 dólares por barril.

Google AdInline article slot

El 30 de abril, en una rueda de prensa tras la reunión del BCE, Lagarde adoptó una postura defensiva. El tipo de interés se mantuvo sin cambios por unanimidad, pero admitió que el debate fue "profundo" y que algunos miembros del Consejo de Gobierno habían considerado endurecer la política ya en abril. El BCE mantuvo oficialmente su previsión de crecimiento del PIB del 0,9% para 2026, pero Lagarde describió simultáneamente un escenario alternativo: con el petróleo en torno a los 120 dólares por barril, el crecimiento sería solo del 0,6%.

El 7 de mayo, el canciller alemán Friedrich Merz pronunció un discurso clave en Hamburgo, reconociendo: "En términos económicos y tecnológicos, Alemania ha perdido terreno, en parte debido a reformas no realizadas, en parte debido a graves errores de cálculo del pasado". Señaló que la economía alemana no ha crecido desde 2019, la producción industrial está cayendo y la inversión privada se estanca.

Quién gana y quién pierde

El BCE como institución: pierde. Lagarde se ve obligada a navegar entre el aumento de la inflación y una economía tambaleante, y el margen de maniobra se reduce cada semana. La decisión unánime de mantener los tipos sin cambios no es un consenso, sino un reconocimiento de que el Consejo de Gobierno carece actualmente de un plan de acción. Mientras tanto, el mercado descuenta una probabilidad del 100% de un recorte de 50 puntos básicos en los próximos meses, lo que contradice directamente las señales del BCE de estar listo para endurecer.

Google AdInline article slot

Alemania: la principal víctima. El canciller Merz reconoció lo que sus predecesores callaron: el país está perdiendo competitividad debido a los altos precios de la energía, el exceso de burocracia y la carga fiscal. Alemania, cuya economía está ligada a las exportaciones industriales, sufre más que otros países de la eurozona por el aumento de los precios de las materias primas. Cada dólar adicional en el precio del barril de petróleo le cuesta a la industria alemana aproximadamente 300 millones de dólares en costes adicionales al mes.

Países del sur de la eurozona: beneficiarios inesperados. Bulgaria (6,2% de inflación), Croacia (5,4%), Luxemburgo (5,2%), Lituania (4,9%) y Grecia (4,6%) lideran formalmente en inflación, pero sus economías dependen menos de la industria intensiva en energía. Para el sector turístico en Grecia o España, un euro débil y la afluencia de turistas que eligen destinos más baratos compensan parcialmente la presión inflacionaria.

Tenedores de bonos europeos: en riesgo. Si el BCE sube los tipos para combatir la inflación, los rendimientos de los bonos soberanos de Italia, España y Grecia se dispararán, reviviendo el fantasma de la crisis de deuda de 2011-2012. Si el BCE recorta los tipos para apoyar el crecimiento, la inflación se descontrolará, erosionando el ahorro de los hogares europeos.

Lo que los medios no dicen

Perspectiva uno: Lagarde niega la estanflación, pero el BCE ya está utilizando un escenario de estanflación.

El escenario alternativo del BCE —crecimiento del PIB del 0,6% con petróleo a 120 dólares por barril— es de facto estanflación, aunque Lagarde evite el término. Con el Brent en torno a los 106 dólares, el petróleo ya está cerca de ese umbral, y una mayor escalada en el Golfo Pérsico podría empujar fácilmente los precios al alza. El BCE está modelando una situación que niega públicamente.

Perspectiva dos: La brecha en el Consejo de Gobierno es más profunda de lo admitido.

Lagarde calificó la decisión sobre los tipos de "unánime", pero añadió: "tras profundos debates". Según fuentes cercanas al Consejo, al menos tres miembros —de Alemania, Austria y Países Bajos— insistieron en una subida inmediata de 25 puntos básicos. Lagarde logró mantener el consenso, pero a costa de prometer revisar la postura en junio. Si para entonces la inflación supera el 3,2-3,3%, los halcones del Consejo obtendrán una ventaja numérica.

Perspectiva tres: La pausa del BCE beneficia a los gobiernos europeos, no a la economía.

Mantener un tipo bajo con una inflación del 3% implica rendimientos reales negativos de la deuda. Para los gobiernos de la eurozona, especialmente los muy endeudados como Italia (deuda superior al 140% del PIB), esto es un subsidio oculto. Cada mes que se mantienen los tipos sin cambios ahorra al presupuesto italiano unos 600 millones de dólares en servicio de la deuda en comparación con un escenario de subida. De facto, el BCE está sacrificando la lucha contra la inflación por la estabilidad fiscal, pero no puede decirlo abiertamente.

Perspectiva cuatro: Alemania subestima la magnitud de la crisis.

Merz calificó la situación como "pérdida de terreno", pero la realidad es más dura. La industria alemana está experimentando un cambio estructural, no una desaceleración cíclica. El gigante químico BASF ya está recortando la producción en su planta de Ludwigshafen, la industria automovilística está perdiendo cuota de mercado en China, y la producción intensiva en energía se está reduciendo o trasladando a Estados Unidos, donde los precios del gas son 4-5 veces más bajos. Con una inflación del 2,9% en Alemania, los ingresos reales de los hogares están cayendo y la tasa de ahorro aumenta, lo que deprime aún más la demanda interna.

Pronóstico: próximos 30 días y 90 días

Próximos 30 días (hasta el 9 de junio):

La fecha clave es el 20 de mayo, cuando se publiquen los datos definitivos de inflación de abril. Si la inflación subyacente (actualmente en el 2,2%) se revisa inesperadamente al alza, el mercado empezará a descontar una subida de tipos. La reunión del BCE del 4-5 de junio será el momento de la verdad. El escenario más probable: Lagarde mantendrá los tipos sin cambios, pero adoptará un discurso hawkish, señalando su disposición a subirlos en julio.

Mientras tanto, los días 14-15 de mayo se celebrará una reunión entre Trump y Xi Jinping, en la que se abordarán Oriente Medio y los mercados energéticos. Cualquier avance diplomático reducirá los precios del petróleo y, en consecuencia, la presión inflacionista sobre Europa. La falta de avances, por el contrario, aumentará los riesgos de estanflación.

En la industria alemana, el descenso de la producción continuará. En junio, el PMI industrial podría caer por debajo de los 42 puntos, niveles comparables a los peores momentos de la pandemia de 2020.

Horizonte de 90 días (hasta el 9 de agosto):

En agosto, el escenario se dividirá en dos caminos. Primero: si el estrecho de Ormuz se reabre en junio-julio y el petróleo corrige a 85-90 dólares por barril, la inflación en la eurozona comenzará a desacelerarse y el BCE obtendrá un respiro. El crecimiento del PIB de la eurozona para el año podría ser del 0,7-0,8%, por debajo de la previsión de marzo, pero sin catástrofe.

Segundo, escenario más probable: si el bloqueo se prolonga durante el verano, el petróleo se estabilizará en el rango de 105-115 dólares, y la inflación alcanzará el 3,5-3,8% en agosto. En ese caso, el BCE se verá obligado a elegir entre dos opciones malas. Una subida de tipos golpeará a una economía ya débil, pero la inacción consolidará las expectativas de inflación por encima del 3%. Dado que el mandato del BCE exige devolver la inflación al 2%, Lagarde probablemente optará por el endurecimiento, y la eurozona entrará en una estanflación en toda regla, que hoy niega con tanta obstinación.

— Editorial Team

Advertisement 728x90

Leer después

Noticias de socios