Rusia y China bloquean resolución del Consejo de Seguridad de la ONU sobre el estrecho de Ormuz
El embajador de China en Rusia declaró que el veto de ambos países al proyecto de resolución "desequilibrado" del 7 de abril evitó una nueva escalada y ayudó a crear condiciones para un alto el fuego temporal.
El veto de Rusia y China a la resolución del Consejo de Seguridad de la ONU sobre el estrecho de Ormuz no es solo un duelo diplomático, sino un momento de profundo cambio tectónico en la arquitectura de la seguridad global. Con esta decisión, Moscú y Pekín no solo defendieron a Teherán, sino que cerraron oficialmente la era del dominio unilateral occidental en asuntos de uso de la fuerza en el escenario mundial.
La esencia: qué está pasando realmente
La resolución, propuesta por Baréin y activamente presionada por Estados Unidos, pretendía crear una base legal para una misión naval internacional que despejara el estrecho de las fuerzas iraníes. Sin embargo, tras el veto —que Washington claramente no esperaba— el Consejo de Seguridad quedó paralizado. Estados Unidos pasó inmediatamente de los intentos de legitimación multilateral a los ultimátums unilaterales.
El quid de la cuestión es que el escudo legal sobre Teherán no fue creado por una bomba nuclear o miles de misiles, sino por un solo movimiento diplomático. El embajador de China en Rusia, Zhang Hanhui, calificó directamente este paso como "una elección responsable que resistirá la prueba de la historia". Estados Unidos y sus aliados, orientados hacia una solución militar, se encontraron atrapados en una trampa geopolítica donde cualquier uso de la fuerza sin mandato de la ONU los etiqueta automáticamente como interventores.
Cronología y contexto
El conflicto en torno al estrecho estalló inmediatamente después de los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán el 28 de febrero de 2026. En respuesta, Teherán cerró el estrecho de Ormuz, por donde antes transitaba hasta el 20% del suministro mundial de petróleo y GNL. Esto desencadenó una crisis energética global e infligió daños catastróficos a las economías de las monarquías árabes del Golfo. Por ejemplo, Catar se vio obligada a detener por completo la producción de gas y declaró fuerza mayor, perdiendo aproximadamente 20 mil millones de dólares en ganancias anuales.
Fueron Catar, Arabia Saudita, Kuwait y los Emiratos Árabes Unidos quienes iniciaron la apelación al Consejo de Seguridad, esperando presionar a la ONU para que desbloqueara el estrecho por la fuerza. Sin embargo, Rusia, China y —curiosamente— Francia consideraron que el documento no vinculaba el cierre del estrecho con los bombardeos a Irán y que, en la práctica, servía a los intereses militares de Washington.
El cinismo particular de la situación radica en que el veto se emitió apenas horas antes de que expirara el ultimátum de Donald Trump, en el que prometió "borrar una civilización entera de la faz de la Tierra" si Irán se negaba a rendirse. Sin mandato, la Casa Blanca perdió el derecho formal de continuar la fase a gran escala de la Operación "Furia Épica".
Quién gana y quién pierde
Perdedores. Los países árabes del Golfo Pérsico, principalmente Catar. Baréin, como autor formal de la resolución, declaró que la negativa a adoptar el documento "envía la señal equivocada a los pueblos del mundo". Estados Unidos también perdió tácticamente, ya que su diplomacia de ultimátum chocó contra un muro de derecho internacional.
Ganadores paradójicos. Irán está sin duda en una posición ganadora: su embajador Amir Saeid Iravani expresó su gratitud a Moscú y Pekín por sus acciones responsables. Sin embargo, el mayor beneficio fue para el negocio global de seguros y transporte marítimo. Si la resolución hubiera sido aprobada, habría sentado un precedente para legitimar los convoyes militares y, en consecuencia, habría llevado a una escalada y a la destrucción total del mercado de seguros. El veto congeló la situación en un estado de "ni guerra ni paz", permitiendo a las aseguradoras mantener al menos parcialmente sus operaciones en la región.
Lo que los medios no están diciendo
Perspectiva interna: negociaciones secretas sobre una resolución alternativa. La mayoría de los medios occidentales presentan el veto como un acto de apoyo agresivo a Irán, pero omiten un detalle clave: Rusia y China no solo destruyeron el proyecto occidental; inmediatamente propusieron el suyo propio. Su borrador obliga a todas las partes a cesar las hostilidades y regresar al marco legal. El documento está deliberadamente diseñado para forzar a Estados Unidos e Israel a sentarse a la mesa de negociaciones sobre el expediente nuclear iraní.
El interés yemení es otro punto ciego. Los hutíes tienen influencia directa sobre la costa sur de Arabia Saudita y el mar Rojo. Tan pronto como el Consejo de Seguridad rechazó la resolución, los hutíes recibieron "luz verde" de Irán para un bloqueo más activo, reduciendo drásticamente el corredor para un posible despliegue de refuerzos estadounidenses. Los medios occidentales prefieren guardar silencio al respecto.
Pronóstico: los próximos 30 días y 90 días
Próximos 30 días (hasta mediados de junio de 2026).
El fracaso en la ONU obligará a Trump a actuar al margen del derecho internacional. Estados Unidos anunciará la creación de una "coalición de voluntarios" para transitar el estrecho sin mandato. Sin embargo, los países árabes, asustados por el riesgo de ser alcanzados por ataques "alfombra", sabotearán la participación en la misión. China intensificará la presión diplomática, y Rusia ofrecerá sus servicios de patrullaje a la parte iraní. El petróleo continuará fluctuando en torno a los 110 dólares por barril, y comenzará un pánico silencioso en los mercados financieros debido a la congelación de contratos cataríes de GNL por valor de más de 150 mil millones de dólares.
Próximos 90 días (hasta mediados de agosto de 2026).
Si la plataforma alternativa chino-rusa se vuelve operativa para finales del verano, la crisis de Ormuz se resolverá en los términos de Teherán. Esto sería una catástrofe para la influencia de Estados Unidos en la región. Irán anunciará su acuerdo a una supervisión temporal del OIEA a cambio de la eliminación total de las sanciones, y el Consejo de Seguridad de la ONU adoptará un documento diferente que reconozca los derechos soberanos de Irán para controlar las entradas al Golfo. Si la vía diplomática colapsa y Trump decide una operación militar sin la ONU, seremos testigos del fin del sistema jurídico internacional tal como ha existido desde 1945.
— Editorial Team