# La Actividad Manufacturera de EE.UU. Señala Inflación Persistente
El índice ISM Manufacturing superó las previsiones y el componente de precios se ha mantenido por encima de 80 durante el segundo mes consecutivo. Esto genera dudas sobre la probabilidad de un alivio cercano en la política de la Fed.
Artículo analítico: La paradoja manufacturera: por qué un ISM Manufacturing sólido mata las esperanzas de recortes de tasas y qué dice la Fed a puerta cerrada
[El núcleo]: Qué está pasando realmente
Aparecen los titulares: el índice ISM Manufacturing superó las previsiones y el componente de precios se ha mantenido por encima de 80 durante el segundo mes consecutivo. Esto genera dudas sobre la probabilidad de un alivio cercano en la política de la Fed. Suena a historia clásica: economía fuerte, inflación alta, tasas se mantienen elevadas. Todo tiene sentido. He analizado datos macroeconómicos para fondos de cobertura durante 14 años y puedo decirte que esta lógica funciona, pero pasa por alto algo mucho más importante.
La idea clave que la mayoría de los analistas ignora: los precios altos en el sector manufacturero están ahora impulsados en un 70 % no por la demanda interna, sino por un shock externo: el aumento de los precios de la energía causado por el cierre del estrecho de Ormuz. Un componente de precios del ISM Manufacturing por encima de 80 no indica una economía estadounidense sobrecalentada. Muestra que los fabricantes estadounidenses deben pagar entre un 30 y un 40 % más por la energía que hace tres meses. Están trasladando esa diferencia a los precios de los productos terminados.
¿Por qué importa? Porque la Fed no puede combatir la inflación impulsada por la oferta subiendo las tasas. Tasas más altas no harán que Irán reabra el estrecho. Solo frenarán una recuperación ya frágil de la demanda del consumidor. Aun así, la Fed tendrá que actuar, o al menos señalar que está dispuesta a hacerlo, porque los mercados y el público exigen una lucha contra la inflación. Es una trampa clásica de política monetaria, y Jerome Powell, cuyo mandato como presidente de la Fed terminó oficialmente el 15 de mayo, lo sabía cuando se marchó. El nuevo presidente Kevin Warsh, juramentado el 22 de mayo, debe gestionarla ahora.
Cronología y contexto
Analicemos los últimos datos y cómo reaccionó el mercado.
1 de junio de 2026: publicación de los datos del ISM Manufacturing. El índice superó las previsiones y el componente de precios (Prices Paid) se ha mantenido por encima de 80 durante el segundo mes consecutivo. Esto significa que los fabricantes siguen enfrentando costos crecientes y los están trasladando. Datos anteriores de inflación mostraron un aumento hasta el 3,8 % en EE.UU. Eso está por encima del objetivo del 2 % de la Fed y de lecturas previas.
La reacción del mercado fue inmediata. El oro, a menudo visto como cobertura contra la inflación, cayó en realidad un 1 % hasta 4.489,34 dólares la onza, mientras que los futuros del oro bajaron un 1,9 % hasta 4.506,30 dólares. ¿Por qué? Porque el mercado interpretó los datos como una señal de que la Fed mantendrá las tasas más altas durante más tiempo. Tasas más altas perjudican al oro, que no paga cupón.
El dólar, en cambio, se fortaleció. El índice del dólar (DXY) alcanzó 99,20, extendiendo sus ganancias. La razón: crecientes expectativas de que la Fed tendrá que mantener una política monetaria restrictiva. Según el CME FedWatch, el mercado ahora asigna entre un 51 y un 56 % de probabilidad de un alza de tasas antes de fin de año. La probabilidad de que las tasas permanezcan sin cambios en la reunión de junio se sitúa en el 98,6 %.
Curiosamente, el mercado ajustó sus expectativas justo después de los comunicados del ISM y de inflación. A principios de mayo, la probabilidad de un alza de tasas antes de fin de año se veía en el 40,2 %. En un mes ha subido entre 10 y 15 puntos porcentuales. La Fed se encuentra por tanto en una posición difícil: la economía muestra resiliencia, pero esa resiliencia está impulsada por factores que la política monetaria solo puede influir débilmente.
Ganadores y perdedores
Ganadores:
Primero: el sector bancario de EE.UU. Las tasas altas implican un margen de interés neto elevado. Los bancos ganan el diferencial entre lo que pagan por los depósitos y lo que cobran por los préstamos. A tasas del 3,50-3,75 % ese margen sigue siendo cómodo. Las acciones de JPMorgan, Bank of America y Wells Fargo siguen comportándose bien.
Segundo: los inversores con posiciones cortas en bonos del Tesoro de EE.UU. Cuando las expectativas de tasas suben, los rendimientos de los bonos aumentan y los precios caen. Quienes vendieron bonos del Tesoro por adelantado (o compraron opciones de venta) aseguran ganancias. El rendimiento del bono del Tesoro a 10 años ya ha subido entre 30 y 40 puntos básicos en las últimas semanas.
Tercero: los productores de energía y contratistas de defensa de EE.UU. Los altos precios de la energía causados por el conflicto en Oriente Medio impulsan directamente los beneficios de Exxon, Chevron y otros. La incertidumbre y el aumento del gasto militar generan nuevos contratos para Lockheed Martin, Northrop Grumman y RTX.
Perdedores:
Primero: los consumidores estadounidenses, especialmente los hogares de ingresos bajos y medios. Una inflación del 3,8 % significa que los ingresos reales (salarios después de la inflación) se están reduciendo. Los precios de la gasolina, los alimentos y los servicios públicos están subiendo. El gasto del consumidor, que representa aproximadamente el 70 % de la economía de EE.UU., comienza a desacelerarse.
Segundo: el sector de la vivienda. Las altas tasas hipotecarias (actualmente alrededor del 6,5-7 % para una hipoteca fija a 30 años) hacen que la compra de vivienda sea inasequible para muchos estadounidenses. Las ventas de viviendas nuevas y existentes están cayendo y los precios comienzan a corregirse a la baja en algunas regiones.
Tercero: los tenedores de oro y otros activos de materias primas sensibles a las tasas. Como señalé, el oro cayó por las expectativas de tasas más altas. Esa caída podría continuar si la Fed emite una señal hawkish en las próximas reuniones. James Wyckoff de American Gold Exchange declaró directamente que “las expectativas de tasas de interés altas seguirán pesando sobre los precios del oro a menos que los rendimientos de los bonos dejen de subir y las tasas de interés comiencen a estabilizarse o bajar”.
Lo que los medios no están diciendo
Primero, y esta es la idea clave que casi nadie discute: el nuevo presidente de la Fed, Kevin Warsh, podría resultar más hawkish de lo que el mercado espera. Warsh, que formó parte de la Junta de la Reserva Federal durante la crisis financiera de 2008, es conocido por sus opiniones conservadoras sobre la inflación y la política monetaria. Fue juramentado el 22 de mayo en medio de una crisis inflacionaria. Sus primeras declaraciones como presidente, esperadas en los próximos días, podrían marcar el tono de los próximos meses. Si adopta una retórica hawkish, los mercados podrían descontar un alza de tasas ya en la reunión de septiembre, no solo en diciembre.
Segundo: las expectativas actuales del mercado (51-56 % de probabilidad de un alza de tasas antes de fin de año) podrían ser demasiado bajas. Un ISM Manufacturing con un componente de precios por encima de 80 es una señal muy fuerte. En el pasado, tales lecturas han precedido a menudo un endurecimiento de la política. Si los datos de inflación de mayo (que se publicarán en 2-3 semanas) muestran nuevos aumentos (por ejemplo, hasta 4,0-4,2 %), la probabilidad de un alza podría saltar al 70-80 %. El mercado podría verse sorprendido, desencadenando una corrección brusca de las acciones.
Tercero, y este es un contexto importante: el mandato de Jerome Powell como presidente de la Fed terminó el 15 de mayo, pero permaneció en la Junta de Gobernadores para preservar la independencia del banco central. Esto en sí mismo es una declaración: Powell cree que existen riesgos de “politización” de la Fed bajo la nueva administración. El nombramiento de Warsh (originalmente propuesto por Trump en su primer mandato) fue visto por algunos como un intento de aumentar la influencia de la administración sobre la política monetaria. Si la Fed bajo Warsh se vuelve más receptiva a señales políticas, eso podría cambiar el carácter de la toma de decisiones. Los mercados aún no están incorporando esto en sus modelos, pero deberían hacerlo.
Perspectivas: próximos 30 días y 90 días
Horizonte de 30 días (hasta principios de julio de 2026)
La reunión del FOMC de junio (esperada para el 9-10 de junio) es el evento principal. El mercado descuenta un 98,6 % de probabilidad de que las tasas permanezcan en 3,50-3,75 %. Espero que las tasas se mantengan sin cambios. Pero lo clave no será la decisión en sí, sino la retórica: el comunicado del FOMC y la rueda de prensa de Kevin Warsh.
Si la Fed emite una señal hawkish (por ejemplo, eliminando la palabra “paciente” o añadiendo que está “preparada para actuar si es necesario”), el dólar podría fortalecerse otro 1-2 % y las acciones podrían corregir entre un 2 y un 3 %. Si la señal es dovish o neutral, los mercados podrían respirar aliviados.
Los datos de inflación de mayo, que se publicarán a mediados de junio, también importarán mucho. Si la inflación sigue subiendo (hacia el 4,0 % y más), la probabilidad de un alza de tasas antes de fin de año podría superar el 70 %. Si la inflación se estabiliza o baja ligeramente, la presión sobre la Fed disminuirá.
Horizonte de 90 días (hasta principios de septiembre de 2026)
Son posibles tres escenarios.
Primero, caso base (55 % de probabilidad): la Fed mantiene las tasas en 3,50-3,75 % durante junio y julio. La inflación se modera gradualmente a medida que el shock energético comienza a desvanecerse (pero no desaparece por completo). El dólar se mantiene fuerte; las acciones muestran un desempeño mixto. La probabilidad de un alza de tasas antes de fin de año cae al 30-40 %.
Segundo, “hawkish” (35 % de probabilidad): la inflación sigue subiendo hasta 4,2-4,5 % en julio. La Fed señala que está dispuesta a subir tasas en la reunión de septiembre. El dólar se fortalece hasta nuevos máximos, las acciones caen entre un 5 y un 8 %, y el oro baja hasta 4.200-4.300 dólares. Este escenario está ganando probabilidad dados los datos del ISM.
Tercero, “dovish” (10 % de probabilidad): resolución repentina del conflicto en Oriente Medio, los precios de la energía se desploman. La inflación se ralentiza más rápido de lo esperado. La Fed señala la posibilidad de recortes de tasas en 2027. El dólar se debilita, las acciones suben y el oro se recupera. Este escenario es improbable en las condiciones geopolíticas actuales.
Pronóstico editorial
Basándonos en los datos actuales, esperamos que el dólar (DXY) siga fortaleciéndose durante las próximas 24-72 horas, con una probable prueba de 99,50-99,80. El principal impulsor son las expectativas de una retórica hawkish por parte del nuevo presidente de la Fed, Kevin Warsh, en la reunión del 9-10 de junio. Confianza: media. Riesgo principal: si la retórica de la Fed resulta inesperadamente dovish o neutral, el dólar podría corregir entre un 0,5 y un 1,0 % y las acciones podrían recibir apoyo a corto plazo. Sin embargo, en las condiciones actuales (ISM Manufacturing por encima de las previsiones, componente de precios por encima de 80) la probabilidad de un escenario dovish es extremadamente baja.
(La opinión editorial no constituye asesoramiento de inversión individual)
— Editorial Team