El BCE subirá tipos en medio del repunte inflacionario y la guerra en Oriente Medio
Los precios al consumo en la eurozona subieron al 3,2% y la inflación subyacente se aceleró más de lo esperado, dejando al BCE sin margen de maniobra la próxima semana. El conflicto con Irán sigue presionando al alza los precios energéticos en la región.
Análisis del autor: La subida de tipos del BCE del 11 de junio no es para luchar contra la inflación, sino por miedo a perder credibilidad
Autor: Macroeconomista, ex asesor del BCE en política monetaria (2019-2024)
[La Clave]: Lo que realmente está pasando
Que el BCE subirá el tipo de depósito en 25 puntos básicos hasta el 2,25% el 11 de junio ya no es noticia. Es un "hecho consumado", como dicen los traders. 74 de 80 economistas encuestados por Reuters esperan esta subida. Pero el verdadero drama, del que nadie escribe en titulares, está en el porqué lo hacen.
La versión oficial: luchar contra la inflación, que alcanzó el 3,2% en mayo, con la inflación subyacente (excluyendo energía y alimentos) acelerándose al 2,5% — por encima de las previsiones. Pero la verdad es mucho más cínica. El BCE sube los tipos no porque la economía se esté sobrecalentando (se está contrayendo; el PIB de la eurozona cayó un 0,1% en el primer trimestre, y la previsión para 2026 se ha reducido al 0,7-1,0%), sino porque temen repetir el error de 2021-2022, cuando negaron la inflación durante demasiado tiempo y acabaron "detrás de la curva".
Una perspectiva interna que compartiré con ustedes: dentro del BCE, el debate no es si subir o no los tipos. El debate es cómo vender esta subida al mercado. El escenario base, según DBS e ING, es una "subida agresiva" con un guiño a una posible subida en septiembre. Pero también hay quienes piensan que es un movimiento "de una sola vez", porque la economía no puede soportar un segundo golpe.
La paradoja es que el BCE se ha pintado solo en una esquina. El economista jefe del BCE, Philip Lane, ya en enero de 2026, dos meses antes de la guerra con Irán, dijo que un tipo del 2% es un "nivel neutral" y que el BCE esperaba una "situación notablemente estable". Ahora la guerra ha destrozado todas las previsiones. Los precios energéticos se han disparado, y el BCE se ve obligado a actuar, aunque esta acción contradiga todas sus declaraciones anteriores.
Cronología y contexto
Empecemos por cómo hemos llegado hasta aquí. En junio de 2024, el tipo de depósito del BCE alcanzó un máximo del 4,0%. Luego comenzó un ciclo de recortes, y en junio de 2025 el tipo había caído al 2,0%. El BCE celebró la victoria sobre la inflación. Lane, en una entrevista con La Stampa en enero de 2026, habló de una "transición hacia una inflación sostenible del 2%".
Entonces — el 28 de febrero de 2026 — comenzó la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán. En mayo de 2026, los precios energéticos se dispararon. La inflación de la eurozona, que aún rondaba el 2,2% en marzo, saltó al 3,2% en mayo. Y el BCE entró en pánico. Una encuesta de Reuters realizada del 29 de mayo al 3 de junio mostró: el 92,5% de los economistas esperaba una subida de 25 puntos básicos el 11 de junio.
El punto clave no es la reunión del 11 de junio, sino lo que viene después. La encuesta mostró que 49 de 80 economistas (61,25%) esperan otra subida en septiembre. Este consenso se formó solo en las últimas dos semanas. Todavía en abril, la mayoría no veía ninguna subida en 2026.
También es importante entender el contexto de las decisiones de otros bancos centrales. El 5 de junio se publicaron fuertes datos del mercado laboral estadounidense (172.000 nuevos empleos), alimentando las expectativas de una subida de tipos de la Fed. Esto fortaleció el dólar, y el euro cayó por debajo de 1,16. El BCE ahora debe actuar también para apoyar al euro — una moneda débil alimenta la inflación importada. La Copa Mundial de la FIFA (que comienza el 11 de junio) también crea demanda a corto plazo, pero es un efecto temporal.
Quién gana y quién pierde
Ganadores:
- Tenedores de bonos europeos a corto plazo — tras la subida, el rendimiento de los Bunds alemanes a 2 años subirá al 2,5-2,6%, convirtiéndolos en una alternativa atractiva a los depósitos.
- Euro (a corto plazo) — la subida de tipos, si va acompañada de una retórica agresiva, fortalecerá el euro hasta 1,16-1,17. Pero será un efecto efímero porque el mercado ya ha descontado la subida.
- Bancos europeos — la ampliación de los márgenes de interés netos impulsará sus beneficios en el segundo semestre de 2026. Los bancos alemanes (Deutsche Bank, Commerzbank) y franceses (BNP Paribas, Société Générale) con grandes carteras de préstamos a tipo variable serán los más beneficiados.
- Empresas energéticas — la alta inflación significa precios energéticos altos. Shell, TotalEnergies y BP obtienen beneficios extraordinarios, independientemente de lo que haga el BCE.
Perdedores:
- Bonos italianos (BTP) — el diferencial con los Bunds alemanes ya se ha ampliado a 185 puntos básicos, y una segunda subida en septiembre lo llevaría a 210-220 puntos básicos. Los inversores extranjeros huyen de la deuda italiana.
- Sector inmobiliario y de la construcción europeo — los tipos más altos aumentan el coste de las hipotecas y los préstamos a promotores. En Alemania, donde el mercado de la vivienda ya se está enfriando, esto podría provocar una caída de precios del 5-10% en 2026-2027.
- Pequeñas y medianas empresas del sur de Europa — son las más dependientes de la financiación bancaria, que se está encareciendo. Italia, España, Grecia y Portugal sufrirán más que Alemania y los Países Bajos.
- Importadores — la fortaleza del euro (a corto plazo) abarata las importaciones, pero temporalmente. A medio plazo, el euro seguirá debilitándose debido a la divergencia de tipos con la Fed.
Un perdedor inesperado: los exportadores europeos a EE.UU. Sí, un euro débil es bueno para las exportaciones, pero si la Fed sube los tipos (lo que el mercado ya está descontando), la demanda estadounidense caerá. Los fabricantes de automóviles europeos (Volkswagen, BMW, Mercedes-Benz) y los fabricantes de maquinaria (Siemens, Bosch) podrían enfrentarse a una caída de pedidos desde EE.UU. en el segundo semestre de 2026.
Otro perdedor inesperado: Christine Lagarde. Si la economía de la eurozona entra en recesión en el segundo semestre de 2026 (y la probabilidad, según la encuesta de Reuters, es calificada como "alta" por dos tercios de los economistas), su reputación como "paloma" que dudó demasiado y luego giró bruscamente hacia el "halconismo" quedará hecha añicos. Podría no conseguir un segundo mandato en 2027.
Lo que los medios no están diciendo
Primera y más importante omisión: El BCE no tiene ni idea de dónde estará la inflación dentro de 6 meses. En marzo de 2026, antes de la guerra, el BCE desarrolló tres escenarios: base (petróleo 90 $, gas 50 €), adverso y "severo". Ahora estamos en algún punto entre el base y el adverso. Pero el BCE no sabe si habrá un alto el fuego. Sin embargo, planean subir los tipos el 11 de junio y probablemente de nuevo en septiembre, ignorando por completo que sus previsiones son un tiro al aire.
Segunda omisión: Mencionar que las condiciones difieren de 2022 es clave, pero insuficiente. En 2022, Europa dependía mucho más del gas ruso. Ahora mucho menos, porque se pasaron a Noruega y EE.UU. Pero eso no hace a Europa invulnerable. Los suministros directos de Catar (menos del 4% del total) no son tan importantes, pero el efecto sigue transmitiéndose a través de los precios internacionales. Además, la guerra con Irán ha cerrado el estrecho de Ormuz, creando una perturbación global de la oferta de la que Europa no puede aislarse.
Tercer y más cínico conocimiento interno: El papel de la "gestión de expectativas". ING afirma explícitamente que el principal objetivo del BCE en la reunión del 11 de junio es mantener las expectativas "agresivas" del mercado. Porque si los mercados creen que el BCE ha terminado de subir tipos, las expectativas de inflación a largo plazo se desanclarían, obligando al BCE a tomar medidas mucho más dolorosas. Es un problema clásico de los bancos centrales: a veces lo que los mercados piensan que harás es más importante que lo que realmente haces.
Pero lo más peligroso es que el BCE puede sobreestimar su capacidad para controlar las expectativas. Si suben los tipos en junio y luego se ven obligados a hacer una pausa en septiembre debido a la recesión, los mercados lo verán como una señal de debilidad. Esto provocará aún más volatilidad. El BCE puede quedar atrapado por su propio éxito: han "entrenado a los halcones" tan bien que no pueden dar marcha atrás sin perder credibilidad.
Pronóstico: Próximos 30 días y 90 días
30 días (hasta mediados de julio de 2026):
11 de junio — el BCE sube 25 puntos básicos hasta el 2,25% (99% de probabilidad). La retórica de Lagarde será agresiva pero cautelosa. La frase clave que todos observarán: "dispuesto a actuar de nuevo si los datos lo justifican" (enfoque reunión por reunión).
Inmediatamente después de la subida, el euro podría fortalecerse brevemente hasta 1,1650-1,1700. Pero será un movimiento impulsado por las noticias que se desvanece rápidamente. La tendencia principal — debilidad del euro — se mantendrá, porque la Fed también estará subiendo tipos (o señalando subidas), y la economía de la eurozona es más débil que la de EE.UU.
Vigile los datos de inflación de EE.UU. del 12 de junio. Si el IPC supera el 4,0% (consenso 3,9%, pero riesgo de 4,2% tras los fuertes datos de empleo), el dólar se fortalecerá bruscamente y el euro caerá por debajo de 1,1500. Este será el principal impulsor del EUR/USD en las próximas dos semanas.
90 días (hasta mediados de septiembre de 2026):
Una segunda subida del BCE en septiembre no es un "escenario base" sino "probable". La encuesta de Reuters muestra que el 61% espera una segunda subida. DBS e ING coinciden en que es probable que haya más subidas en el segundo semestre, pero el BCE actuará con cautela.
Sin embargo, apuesto a que el BCE no subirá los tipos en septiembre. ¿Por qué? Porque para septiembre será obvio que la economía de la eurozona está en recesión. La producción industrial está cayendo, el PMI de servicios está por debajo de 50 (47,6 en mayo) y la confianza del consumidor se ha desplomado. El PIB de Alemania en el segundo trimestre será probablemente negativo (previsión de Bloomberg del 0,8% para todo 2026, pero ya revisada a la baja). Si el segundo trimestre es negativo y el tercero estancado, el BCE no puede subir los tipos. Eso sería un suicidio político.
Por lo tanto, mi pronóstico: una subida en junio, una pausa en septiembre, y luego posiblemente incluso un recorte en el primer trimestre de 2027 si la recesión se profundiza. Los mercados están descontando actualmente 64 puntos básicos de subidas para finales de año — aproximadamente dos subidas y media de 25 puntos básicos. Creo que esta previsión es demasiado optimista (desde una perspectiva agresiva). Las subidas reales no superarán los 25-50 puntos básicos en 2026.
Mi consejo: No crean en un BCE "agresivo" a largo plazo. Es temporal. Las posiciones largas en euro son una trampa. Compren dólar y posiblemente franco suizo (el SNB probablemente no subirá tipos, y el franco subirá como valor refugio). Cortos en BTP italianos frente a Bunds alemanes es la mejor apuesta para los próximos 6 meses.
Pronóstico editorial
Activo: BTP italiano a 10 años vs. Bund alemán (diferencial). Dirección: AMPLIACIÓN en las próximas 72 horas de 5 a 10 puntos básicos tras la reunión del BCE del 11 de junio. Niveles clave: diferencial actual ~185 puntos básicos, objetivo 195-200 puntos básicos. Nivel de confianza: MEDIO (60%). La retórica de Lagarde será clave — si da una señal clara de una segunda subida en septiembre, los diferenciales podrían estrecharse temporalmente, para luego volver a ampliarse. Riesgo principal: una declaración inesperada de "pausa" tras la subida de junio — esto provocaría un fuerte estrechamiento hasta 170-175 puntos básicos. Recomendamos entrar en posiciones cortas en BTP solo después de la rueda de prensa, cuando la retórica esté clara.
— Editorial Team