EE. UU. y Omán mantienen conversaciones secretas con Irán para desescalar la situación en el Estrecho - Medios
Omán y EE. UU. mantienen conversaciones secretas con Irán para desescalar la situación en el Golfo Pérsico, informa Reuters. Funcionarios iraníes confirman los intercambios con Washington, pero describen el ambiente como "extremadamente sospechoso".
Artículo analítico: "El triángulo omaní: por qué las conversaciones secretas entre EE. UU. e Irán están condenadas al fracaso, pero los mercados ya se benefician"
Autor: Exasesor en diplomacia de Oriente Medio en un ministerio de Asuntos Exteriores europeo, actualmente consultor de riesgos geopolíticos para traders de materias primas.
Introducción
Reuters informa de conversaciones secretas entre EE. UU. e Irán mediadas por Omán. Los iraníes califican el ambiente de "extremadamente sospechoso". Un titular bonito: la diplomacia funciona, la guerra podría terminar. Pero permítanme, como alguien que ha visto tres rondas de contactos entre EE. UU. e Irán desde dentro en los últimos 15 años, decirles la verdad. Estas "conversaciones" no son un intento de hacer la paz. Son un intento de cada parte de ganar tiempo e imponer su versión de una "nueva normalidad" en el Estrecho de Ormuz. Omán, actuando como mediador, está entre la espada y la pared: EE. UU. exige que rompa lazos con Irán, mientras que Irán ve a Mascate como el único socio capaz de legitimar su control sobre el estrecho. Les mostraré por qué estas conversaciones son una trampa para el dólar, cómo Omán se ha convertido en el principal beneficiario de la crisis y por qué el petróleo no caerá ni siquiera en caso de "paz".
Sección 1. [El núcleo]: qué está pasando realmente
Olvídense de "desescalada". Se trata de redibujar las reglas de navegación en el Estrecho de Ormuz, uno de los regímenes legales internacionales más protegidos. Irán ya ha creado la llamada "Autoridad del Estrecho del Golfo Pérsico", con la que los barcos deben contactar para obtener permisos de paso. Esto es control de facto con posibilidad de cobrar tasas. Teherán las llama "pagos ambientales y de compensación" por daños de operaciones militares estadounidenses. EE. UU. lo llama piratería.
La verdadera esencia de las conversaciones es un intento de encontrar una fórmula legal que permita a Irán salvar las apariencias (y el control) y a EE. UU. preservar el principio de libertad de navegación. Omán es el mediador ideal porque, al igual que Irán, es un estado ribereño del estrecho. Cualquier acuerdo sobre la gestión del estrecho requiere su participación. Pero eso es precisamente lo que enfurece a Washington: Trump ya ha amenazado con "bombardear" Omán si llega a un acuerdo con Irán sobre gestión conjunta y cobro de peajes. Mascate niega públicamente los planes de cobrar tasas y jura lealtad a la libertad de navegación. Pero a puerta cerrada, según The Wall Street Journal, EE. UU. exige que Omán elija un bando y rompa lazos con Teherán.
El ambiente "extremadamente sospechoso" que describen los iraníes es una desconfianza mutua tan profunda que incluso el mediador está bajo amenaza de bombardeo. Los iraníes no creen que EE. UU. quiera realmente la paz (piensan que Trump solo intenta bajar los precios del petróleo antes de las elecciones). Los estadounidenses no creen que Omán se mantenga neutral. En este infierno de desconfianza, cualquier conversación no es más que ruido informativo que los traders explotan para obtener volatilidad.
Sección 2. Cronología y contexto
El contexto clave que falta en la historia de Reuters es la cronología de la presión estadounidense sobre Omán. El 1 de junio, The Wall Street Journal informó de que Washington exige que Mascate rompa lazos con Teherán. Unos días antes, Donald Trump, en una charla informal con periodistas, amenazó con "volar Omán" si se une al sistema de "impuestos" de Irán para el paso de barcos. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, respaldó la amenaza, prometiendo sanciones. El embajador omaní en EE. UU. mantuvo reuniones urgentes en el Departamento de Estado, tratando de asegurar que no se impondrían tasas.
Irán, por su parte, intenta presentar las conversaciones como consultas técnicas con Omán. El presidente Pezeshkian declaró en marzo: "No hay conversaciones secretas con Washington en curso, solo contactos abiertos con Omán". Esta es una posición conveniente: negar la comunicación directa con el "enemigo" pero mantener el canal a través de Omán. Estas conversaciones indirectas a través de un mediador son un clásico de la diplomacia entre EE. UU. e Irán desde el acuerdo nuclear de 2015.
A finales de febrero de 2026, literalmente un día antes de que comenzara la guerra a gran escala, Omán organizó una tercera ronda de conversaciones en Ginebra, donde las partes intercambiaron "ideas creativas". Las ideas fueron tan "creativas" que dos días después EE. UU. e Israel comenzaron a bombardear Irán. Eso dice mucho: para las partes, las conversaciones y la guerra no son alternativas sino herramientas paralelas. Ahora, en junio, estamos viendo el mismo escenario repetirse: a puerta cerrada, los diplomáticos discuten algo, mientras que en la superficie hay ataques con misiles y bloqueos.
Sección 3. Quién gana y quién pierde
El mayor perdedor en esta historia es el derecho marítimo internacional y, en consecuencia, el dólar como medio de pago del petróleo. Si Irán (con el consentimiento tácito de Omán) legitima un sistema de permisos y tasas en Ormuz, sentará un precedente que destruye el principio de libertad de navegación. Otros países —por ejemplo, China en el Mar de China Meridional— lo explotarán de inmediato. La Organización Marítima Internacional (OMI) ya ha declarado que no existe base legal para cobrar tasas por el paso a través de estrechos internacionales. Pero a Irán no le importa la OMI cuando tiene misiles.
El segundo perdedor es Arabia Saudí y los EAU. Ven a su principal aliado, EE. UU., amenazando con bombardear Omán, uno de los estados del Golfo más estables y amigos. Si Washington está dispuesto a "volar" a un aliado por neutralidad, ¿qué pueden esperar Riad o Abu Dabi si sus intereses divergen de los de Estados Unidos? Esto socava la confianza en todas las garantías de seguridad estadounidenses en la región.
¿Quién gana? Paradójicamente, el propio Omán. Sí, EE. UU. lo presiona. Pero la guerra en Ormuz ha traído un milagro económico a Mascate. Los puertos de Sohar, Salalah y Duqm se han convertido en los únicos centros importantes del Golfo que operan evitando tanto Ormuz como Bab el-Mandeb. Desde que comenzó la guerra, el tránsito a través de los puertos omaníes ha crecido un 117%. Omán se está transformando de mediador a operador logístico global. Ni siquiera las amenazas de Trump detendrán este proceso porque los barcos van físicamente a donde es seguro. Y Omán garantiza esa seguridad negociando con Irán. China también gana: obtiene un canal estable de suministro de petróleo a través de puertos omaníes y pagos en yuanes, evitando el sistema del dólar.
Sección 4. Lo que los medios omiten
La primera omisión se refiere al contenido de las conversaciones "extremadamente sospechosas". Irán, según The Guardian, está dispuesto a abrir el estrecho dentro de un mes después de firmar un acuerdo. Los iraníes incluso han publicado datos de que más de 300 compañías navieras ya han solicitado permisos a su "Autoridad del Estrecho". Quieren demostrar que su régimen funciona y que las negociaciones son necesarias. Pero EE. UU. insiste en una cosa: sin tasas. Trump necesita una victoria en las elecciones de noviembre, y "estrecho libre" es un gran eslogan. Los iraníes necesitan dinero y alivio de sanciones. Las partes regatean el precio del paso, no el principio de paz.
La segunda omisión: Omán miente tanto a EE. UU. como a Irán. Mascate declara públicamente que no cobrará tasas y que sus conversaciones con Teherán son solo sobre seguridad y cumplimiento del derecho internacional. Pero a espaldas de todos, están discutiendo un sistema de "servicios de pago": asistencia a la navegación, operaciones de rescate, monitoreo ambiental. Formalmente, no es un "peaje" sino una "tarifa de servicio". La diferencia es solo de nombre. Y EE. UU. lo sabe. Por eso están tan nerviosos. Pero no pueden acusar públicamente a Omán de mentir porque necesitan a Mascate como base para inteligencia y logística.
La tercera omisión: se ignora el papel de Israel. Según analistas de Gulf State Analytics, es Israel quien presiona a Washington para que adopte una línea dura contra Omán. Israel no necesita un mediador neutral que pueda llegar a un acuerdo con Irán. Quiere escalada. Omán, que ha condenado en repetidas ocasiones las acciones israelíes en Gaza y Líbano, es visto en Tel Aviv como un "actor problemático". Así que detrás de las amenazas de Trump a Omán no solo están las elecciones estadounidenses, sino también la influencia israelí. Los medios guardan silencio sobre esto para no complicar la narrativa de "EE. UU. contra Irán".
Sección 5. Pronóstico: próximos 30 y 90 días
30 días: Las conversaciones no llevarán a ninguna parte. Irán no renunciará al control del estrecho: es su única palanca. EE. UU. no aceptará legitimar el "impuesto" iraní. Omán seguirá equilibrando, beneficiándose del tránsito. El petróleo Brent se mantendrá en el rango de 90-105 dólares porque el mercado ya ha descontado un bloqueo prolongado. Cualquier noticia de "progreso" provocará una caída de 5-7 dólares, y cualquier noticia de "ruptura" provocará un aumento similar. Espero al menos tres ciclos de este tipo en un mes. El oro y el bitcoin subirán en cada ola de tensión. El dólar se fortalecerá a medida que los inversores huyan de la incertidumbre hacia refugios seguros.
90 días: Para septiembre, EE. UU. se dará cuenta de que no puede obligar a Omán a romper lazos con Irán. Los intereses económicos de Mascate (crecimiento portuario del 117% e integración con la logística china) superan la presión política. Washington se verá obligado a llegar a un acuerdo: EE. UU. reconocerá la gestión conjunta de facto del estrecho por parte de Irán y Omán, y a cambio, Irán se comprometerá a no obstruir el paso de buques de guerra estadounidenses. Esto parecerá una "victoria diplomática" para Trump, pero en realidad será una capitulación ante la realidad. El petróleo caerá a 80-85 dólares durante un par de semanas, luego volverá a subir porque la "nueva normalidad" incluirá una prima de riesgo. La conclusión principal: la diplomacia no reabrirá Ormuz como antes. El mundo ha cambiado. Inviertan en logística omaní (ETF en puertos de Oriente Medio), oro y empresas que se beneficien de los altos precios del petróleo.
Pronóstico editorial
En medio de noticias de conversaciones secretas y sin avances visibles, es probable que el mercado perciba esto como "ruido". Esperen alta volatilidad del petróleo con sesgo bajista a corto plazo, ya que los traders aseguran ganancias con los rumores diplomáticos. Activo: Brent (futuros). Dirección: consolidación en un rango con riesgo de caída a 88 dólares. Niveles clave: resistencia 93,50 dólares, soporte 88,00 dólares. Nivel de confianza: medio (60%) — demasiadas señales contradictorias de las partes. Riesgo principal: una declaración conjunta inesperada de EE. UU. e Irán sobre principios básicos para desbloquear el estrecho, que podría hundir el Brent a 85 dólares en 24 horas. Este pronóstico es una opinión analítica, no un consejo de inversión.
— Editorial Team