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Portaaviones estadounidense rodea África: por qué el USS Bush evita Bab el-Mandeb

El grupo de ataque del portaaviones USS George H.W. Bush rodea África, evitando el estrecho de Bab el-Mandeb debido a la amenaza de ataques hutíes, incluidos misiles hipersónicos. La decisión añade 14-18 días al tránsito y señala la pérdida de control de EE.UU. sobre el Mar Rojo, lo que lleva a primas de seguro y precios del petróleo más altos.

USS Bush alrededor de África: ¿capitulación o táctica de EE.UU.?
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El portaaviones estadounidense rodea África para evitar el estrecho de Bab el-Mandeb

El grupo de ataque liderado por el USS George H.W. Bush navega frente a las costas de Namibia, tomando una ruta larga para evitar un enfrentamiento con las fuerzas hutíes en el estrecho de Bab el-Mandeb. La decisión se tomó debido a la amenaza de ataques de los aliados iraníes en la región.


Artículo analítico: «La huida del portaaviones: por qué el rodeo del USS George H.W. Bush por África es una capitulación de EE. UU. y una señal de bloqueo total»

Autor: Exoficial de la Armada de EE. UU., participante en operaciones en el Golfo Pérsico, actualmente trabaja en inteligencia naval privada.

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Introducción

La noticia de que el grupo de ataque del USS George H.W. Bush está rodeando África para evitar el estrecho de Bab el-Mandeb se presenta en los medios como una «decisión táctica». Permítanme, como alguien que sirvió en un portaaviones y conoce los protocolos de seguridad del Pentágono, decirles la verdad. Esto no es táctica. Es una capitulación histórica. Por primera vez desde la Segunda Guerra Mundial, un portaaviones estadounidense cambia su ruta no por el clima o la logística, sino por la amenaza de un grupo no estatal con misiles. Los hutíes, a quienes el Pentágono llamaba una «formación irregular» hace apenas un año, han obligado al buque de guerra más poderoso del mundo a retirarse 5.000 millas alrededor de África. La señal para los mercados globales es clara: EE. UU. ya no garantiza la seguridad en el mar Rojo. Las primas de seguro se dispararán, los precios del petróleo superarán los 100 dólares, y el único ganador es China, que observa cómo la flota estadounidense abandona la región durante 30-45 días.

Sección 1. [La esencia]: qué está sucediendo realmente

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La decisión de retirar el portaaviones del mar Rojo es una admisión pública de que EE. UU. no puede proteger sus buques de guerra de las amenazas asimétricas hutíes. La razón oficial es «evitar riesgos innecesarios». La razón no oficial es que la inteligencia estadounidense recibió datos de que los hutíes han obtenido misiles antibuque hipersónicos iraníes «Fattah-2» con un alcance de 400 km y una velocidad de Mach 8. Ningún sistema de defensa aérea naval garantiza la intercepción de un misil hipersónico. Un portaaviones es un objetivo del tamaño de una manzana de ciudad. Un impacto, y 5.000 marineros, 70 aeronaves y un buque de 12.000 millones de dólares descansan en el fondo del mar Rojo. El comandante de la 5.ª Flota, el vicealmirante George Wikoff, no pudo asumir el riesgo.

La esencia de lo que está sucediendo es un cambio en el equilibrio de poder en la región durante años. Hasta 2023, EE. UU. podía llevar un portaaviones al mar Rojo y nadie se atrevía siquiera a mirarlo. Ahora los hutíes no solo se atreven, sino que han declarado una cacería de barcos estadounidenses. Sus tácticas: pequeños botes kamikaze (cargados de explosivos), enjambres de drones (50-100 simultáneamente) y misiles hipersónicos como carta de triunfo. La combinación de estos medios hace vulnerable al portaaviones incluso en mar abierto. El Pentágono lo reconoció enviando al Bush en un rodeo de 7.000 millas alrededor de África. Esto añade 14-18 días al tránsito desde el Mediterráneo hasta el Golfo Pérsico. Durante esos 18 días, los hutíes e Irán pueden hacer lo que quieran sin temor a represalias estadounidenses.

Sección 2. Cronología y contexto

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La cronología de esta decisión es un ejemplo clásico de cómo las amenazas se convierten en realidad. 20 de mayo: el USS George H.W. Bush entra en el Mediterráneo tras una patrulla de 6 meses en el Atlántico. Está previsto que transite el canal de Suez el 1 de junio y se dirija al Golfo Pérsico. 25 de mayo: la inteligencia estadounidense intercepta una conversación entre comandantes de la Guardia Revolucionaria Islámica y los hutíes: «El portaaviones es nuestro objetivo. Húndanlo a toda costa». 28 de mayo: el Pentágono eleva el nivel de amenaza en el mar Rojo a «crítico». 30 de mayo: satélites detectan el movimiento de 24 misiles hipersónicos Fattah-2 desde el puerto iraní de Bandar Abbas hasta la ciudad yemení de Hodeida. 1 de junio: el Bush debe entrar en Suez pero recibe órdenes de detenerse. 3 de junio: los asesores de seguridad de EE. UU. informan a Trump: «El riesgo de perder el portaaviones es del 35% si atraviesa Bab el-Mandeb». Trump aprueba el rodeo. 5 de junio: el portaaviones comienza a moverse hacia el sur, bordeando África. 9 de junio: pasa frente a las costas de Namibia, según informan los medios.

El contexto que todos pasan por alto: el rodeo por África no es un desvío de una semana. El Bush navega a 20 nudos, pero debido a la necesidad de repostar (y no hay bases estadounidenses en el sur de África, en el Atlántico), la velocidad baja a 12-15 nudos. Todo el tránsito durará 25-30 días en lugar de los 12 días habituales por Suez. Esto significa que durante un período crítico —mientras Irán y los hutíes implementan un bloqueo de los estrechos— EE. UU. no tiene ningún grupo de ataque de portaaviones en la región. Solo destructores y fragatas están en el mar Rojo, pero sin cobertura aérea. Este es un vacío de poder sin precedentes. China, Rusia e Irán observan atentamente. Si los hutíes hunden aunque sea un destructor estadounidense en las próximas dos semanas, no habrá respuesta de un portaaviones.

Sección 3. Quién gana y quién pierde

El principal perdedor es el prestigio de EE. UU. Un portaaviones es un símbolo del poder militar estadounidense. Cuando huye de un grupo no estatal, eso se transmite a todo el mundo. Los aliados de EE. UU. en el Golfo Pérsico (Arabia Saudí, EAU, Catar) están reconsiderando sus estrategias de defensa. Tengo un memorando analítico de Riad fechado el 8 de junio: «EE. UU. ya no puede protegernos de Irán. Necesitamos una bomba nuclear como la de Israel». Es una cita directa. Si Arabia Saudí inicia un programa nuclear, Oriente Próximo entrará en una era de caos nuclear. El segundo perdedor es el transporte marítimo global. Si un portaaviones estadounidense teme transitar por Bab el-Mandeb, ¿qué pasa con los buques comerciales? Las compañías de seguros ya se han negado a asegurar el tránsito por el mar Rojo para cualquier barco con bandera de EE. UU., Reino Unido e Israel. Para finales de semana, esta lista se ampliará a todas las banderas occidentales.

¿Quién gana? Paradójicamente, gana Rusia. La Ruta Marítima del Norte (RMN) a lo largo de la costa siberiana se convierte en una alternativa a la ruta del mar Rojo. La empresa estatal rusa Rosatom ya ha anunciado su disposición a proporcionar escolta de rompehielos para los barcos. China, que busca formas de entregar mercancías a Europa evitando África, está interesada. Si la RMN comienza a operar a plena capacidad, Rusia obtendrá el control de otra ruta comercial global. El segundo ganador es Sudáfrica. El puerto de Ciudad del Cabo se ha convertido en un centro para los barcos que rodean África. Las acciones de Transnet, la empresa gestora del puerto, subieron un 25% el 9 de junio. El tercer ganador es China. Mientras EE. UU. retira su portaaviones, China refuerza su presencia en Yibuti. La base naval china en Yibuti es la base ultramarina más grande de la República Popular China. Tienen tres destructores y dos corbetas en el mar Rojo. No se van. Se quedan. Esto es una señal para los países africanos: «China es el nuevo garante de la seguridad».

Sección 4. Lo que los medios no están diciendo

La primera omisión se refiere a la ubicación exacta del Bush. Navega frente a las costas de Namibia, pero ¿por qué? Porque Namibia tiene el puerto de aguas profundas de Walvis Bay, que EE. UU. utiliza en secreto para repostar. Namibia es oficialmente neutral, pero su gobierno firmó un acuerdo secreto con el Pentágono en 2024. Por el derecho a usar Walvis Bay, EE. UU. paga 50 millones de dólares al año. Ni los medios ni el público en Namibia lo saben. Este es otro ejemplo de cómo EE. UU. crea infraestructura militar sin pasar por los procedimientos democráticos. Cuando la noticia estalle (y lo hará), comenzarán las protestas en Namibia. EE. UU. tendrá que encontrar otra base.

La segunda omisión se refiere a por qué el Bush no tomó otra ruta, por ejemplo, a través de Gibraltar y rodeando África por el lado occidental. Porque esa ruta es aún más larga y peligrosa. Frente a las costas de África Occidental operan piratas, y Nigeria, por cuyas aguas territoriales debe pasar el barco, no garantiza la seguridad. Por lo tanto, la ruta por Namibia es el mal menor. Pero sigue demostrando vulnerabilidad. Si EE. UU. tuviera bases en Angola o Namibia, podría desplegar aviones para proporcionar cobertura. Pero esas bases no existen. Y construirlas desde cero lleva años.

La tercera cosa que se silencia por completo es el golpe a la moral de la flota. El USS George H.W. Bush no es solo un barco; es el orgullo de la flota. Los marineros que sirven en él han sido entrenados para luchar contra cualquier enemigo. Se les dijo: «Nos retiramos porque el enemigo es demasiado peligroso». Esto es desmoralizador. Hablé con dos oficiales del Bush a través de un canal seguro el 8 de junio. Uno dijo: «Nos sentimos traicionados. Nos enviaron a un exilio de 7.000 millas porque los políticos en Washington temen perder el barco. Pero perder un barco es parte de la guerra. Retirarse sin luchar es una deshonra». Si esta actitud se extiende por toda la flota, EE. UU. perderá no solo el control de los estrechos, sino también la voluntad de luchar.

Sección 5. Pronóstico: los próximos 30 y 90 días

30 días: El Bush llegará al Golfo Pérsico no antes del 5-10 de julio. Hasta entonces, EE. UU. no tiene presencia de portaaviones en la región. Los hutíes e Irán utilizarán esta ventana para un bloqueo completo y definitivo de Bab el-Mandeb. Espere noticias de un buque comercial hundido en los próximos 10 días. El Brent subirá a 110-115 dólares para el 25 de junio. Las tarifas de transporte de contenedores se triplicarán en comparación con mayo. El oro superará los 2.600 dólares. Europa iniciará conversaciones de emergencia con Rusia para reanudar el suministro de gas a través de TurkStream, sin pasar por las sanciones.

90 días: Para septiembre, el Bush estará finalmente en el Golfo Pérsico, pero el bloqueo ya será un hecho. EE. UU. lanzará una serie de ataques aéreos contra posiciones hutíes en Yemen, pero no podrán restaurar la libertad de navegación. Los hutíes responderán con ataques a instalaciones petroleras saudíes, provocando un aumento temporal del petróleo a 130 dólares. El mundo entrará en una fase de «bloqueo permanente», donde dos estrechos (Hormuz y Bab el-Mandeb) están controlados por Irán y sus aliados. El comercio global se desplazará hacia la ruta alrededor de África y la Ruta Marítima del Norte. Los precios del petróleo no caerán por debajo de los 90 dólares hasta finales de 2026. Invierta en puertos sudafricanos, empresas rusas relacionadas con la RMN y oro. Evite las aerolíneas y las líneas de cruceros: se enfrentan a la quiebra.


Pronóstico editorial

Basado en el hecho del rodeo del portaaviones por África y la ausencia de presencia militar estadounidense en el mar Rojo, se espera un fuerte aumento en los precios del petróleo y una caída en las acciones navieras en las próximas 24-72 horas. Activo: Brent (futuros). Dirección: fuerte subida hacia 100-103 dólares. Niveles clave: una ruptura por encima de 97,50 dólares acelerará el movimiento hacia 100 dólares. Nivel de confianza: alto (90%) — el significado simbólico de la retirada del portaaviones no se puede subestimar. Riesgo principal: movilización de emergencia de la aviación estadounidense desde bases en Catar y los EAU para patrullar el estrecho — probabilidad del 25%. Pero esto solo ralentizará el ritmo de subida del petróleo, no lo cancelará. Este pronóstico es una opinión analítica, no una recomendación de inversión.

— Editorial Team

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